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Susana Díaz me ha confirmado en el cargo de portavoz del Gobierno andaluz. Una demostración de confianza que agradezco profundamente, que me llena de responsabilidad y que me obliga a dar el cien por cien de mi esfuerzo y de mis modestas capacidades. Llevo tres años en el puesto (primero con Pepe Griñán y desde septiembre de 2013 con la actual presidenta) y me ha tocado vivir un contexto político tan complejo como apasionante, tan exigente como enriquecedor, tan duro en términos de sufrimiento ciudadano como comprometido desde el Gobierno de Andalucía por trabajar por los que peor lo han pasado en esta crisis. Ha sido toda una experiencia, a veces dura pero siempre gratificante, estar en primera línea como persona que ama la política, la buena política, la que atiende los problemas y es útil para la gente. Como socialista y trabajador, hijo de familia socialista y trabajadora, sólo entiendo la política de esa forma. Y ésa ha sido la característica principal de este nuevo tiempo abierto por la presidenta andaluza, una mujer comprometida con las personas, con los valores socialistas de libertad, igualdad y justicia social, con el futuro de Andalucía y España y con la eficiencia de los servicios públicos y la honestidad en la gestión. Voy a tener la inmensa fortuna de ver desde muy cerca el proceso de transformación que proyecta Susana Díaz y que va a permitir que esta comunidad viva sus mejores años. Y lo voy a hacer dentro de un equipo, un gobierno, solvente, preparado, de fuertes convicciones políticas y que se va a partir la cara por este tierra. Para mí, un motivo de satisfacción y, sobre todo, un reto al que responder con todas mis fuerzas.

Foto.Huffington Post.

Mal perder

La formación de los nuevos gobiernos municipales ha subido la temperatura del debate político. El que ha elevado los decibelios tiene nombre propio: el Partido Popular, enrabietado al comprobar en sus carnes el desplome de su apoyo electoral y la consecuente pérdida de poder institucional. La derecha ha tomado una pendiente descendente que los conduce a una derrota sin paliativos en las elecciones generales de finales de año. Con este ambiente adverso, el PP ha empezado a criticar virulentamente al PSOE y a otras fuerzas progresistas, a recurrir al manido discurso del miedo y a crispar el espacio público. Una actitud de mal perdedor, de no saber digerir la voluntad democrática de los ciudadanos expresadas en las urnas. Hasta el propio presidente ha subido el tono cuando se ve con el agua al cuello. La sesión de control del Congreso de los Diputados ha evidenciado la hostilidad y la agresividad del partido del gobierno y de Mariano Rajoy. Se impone desde Moncloa el tono agrio, el discurso tosco y el mensaje destructivo. No es bueno para este país alimentar la división, dinamitar los puentes ni imponer el rodillo de una mayoría absoluta que al día de hoy no responde al sentir de los españoles. El PP está actuando a al desesperado ante la desafección y las desconfianza que despierta ante la ciudadanía. Su hoja de ruta está marcada por la frustración y unas urgencias por una gestión perniciosa que ha hecho sufrir a mucha gente.

Crisis forzada y tardía

A buenas horas, mangas verdes, que diría el castizo. Mariano Rajoy pretende abordar ahora una crisis de gobierno a apenas cinco meses de las elecciones. El presidente del Gobierno es una persona de efecto retardado o de digestión pesada. Tarda en tomar de decisiones pensando en que los problemas se resuelven solos. Lo que suele ocurrir es que una contingencia que no se aborda a tiempo se enquista o se agrava. El tiempo no cura los males. Quien piense eso vive en una realidad paralela. La sangría de votos y la pérdida de cuotas importantes de poder institucional tras las municipales y autonómicas del 24 de mayo han sacado a Rajoy de su ensimismamiento. No ha sido por decisión propia: en un primer momento se aferró en la ilusión óptica de un resultado agridulce. El coro casi unánime de dirigentes del PP, en público y en privado, lo ha obligado a mover ficha en el Consejo de Ministros y en la dirección de su partido para frenar la deriva en la antesala de las elecciones generales. Un movimiento que llega tarde y casi sin posibilidad de reorientar el rumbo después de tres años de castigo vía recortes a la inmensa mayoría de los ciudadanos, con incumplimientos sonoros de sus compromisos electorales, de casos de corrupción que han martilleado la credibilidad de la gaviota y de que, por primera vez en muchos años, le ha salido una fuerza, Ciudadanos, que le compite en el caladero del centro derecha. Entre el periodo estival, que está a la vuelta de la esquina, la cita con las urnas en Cataluña y las generales en noviembre los cambios que quiere introducir Rajoy sólo tendrán un efecto placebo de puertas adentro porque hacia fuera parece que la suerte del PP, visto lo que ha pasado el 24 de mayo, está echada.

Foto.Periodista Digital.

Respeto institucional

La vida institucional acarrea una serie de obligaciones. A la toma de posesión de ayer de Susana Díaz como presidenta de la Junta se ausentaron los portavoces de los cuatro grupos de la oposición y enviaron una representación de segundo nivel. Unos no fueron por asuntos personales (Juan Manuel Moreno Bonilla, del PP, celebraba el bautizo de su hijo), otros en cuestiones internas de sus partidos (Juan Marín, de Ciudadanos, y Antonio Maíllo, de Izquierda Unida) y otros no han dado ninguna explicación (Teresa Rodríguez, de Podemos). Con o sin argumentos, lo cierto que su inasistencia a un acto de esta relevancia institucional no va en consonancia con los nuevos tiempos de diálogo y mano tendida para el entendimiento que demanda la ciudadanía. Lo cierto es que habitualmente los responsables de los partidos que no gobernaban no solían acudir a esta cita. Pero también es una realidad que las cosas han cambiado. Tendrán que ser los ausentes y sus respectivas formaciones quienes expliquen este comportamiento.

Resulta curioso que determinados medios pongan el foco en este episodio y no en el contenido del propio acto. Y también es sintomático que conviertan una dejación de responsabilidades o una descortesía en acto de protesta contra la presidenta andaluza. ¿Plantearían un enfoque similar estos medios si no asistieran los representantes de la oposición a otros actos nacionales convocados por altas instancias del Estado? Me atrevo a asegurar que rotundamente no. Se afearía el gesto y se censuraría con dureza la desconsideración de los protagonistas del plantón. Aquí se hace al revés, usando una vara de medir distinta.

Dejemos la anécdota y pasemos a lo mollar, lo importante es la toma de posesión de la presidenta, que abre la puerta al desarrollo normal de la legislatura después de 80 días de bloqueo por parte de la oposición. Susana Díaz ofreció diálogo a los cuatro grupos, apeló a la responsabilidad colectiva y garantizó que gobernará para todos, los que la votaron y los que no. La pelota está en el tejado de la oposición, que deben pasar de la política destructiva a una etapa de construcción que permita que la recuperación llegue cuanto antes a los que peor lo han pasado durante la crisis.

Foto.EFE.

Desde la soledad

DESDE LA SOLEDAD
Carlos Bousoño

Desde aquí, solitario, sin ti, te escribo ahora.
Estoy sin ti y tu vida de mi vivir se adueña.
Yo quisiera decirte que en mi pupila mora
tu figurita tan leve como la luz pequeña.

Nunca supe decirte cómo tu amor es mío,
cómo yo no he mirado la realidad por verte,
y cómo al contemplarte yo me sentí vacío,
y cuánto yo he querido ser para merecerte.

Y cuánto yo he querido ser alcanzar, porque fuese
tu mirada orgullosa de haberme amado un día;
de haberse detenido sobre mí, sobre ese
corazón tan menudo que nadie lo veía.

Corazón tan menudo que tanto has conocido
en su mínimo acento que tu presencia nombra,
y que es dentro del pecho como un leve quejido,
como una mano leve que arañase una sombra.

Alcalde Espadas

Este sábado muchos hombres y mujeres socialistas han tomado el bastón de mando de los ayuntamientos andaluces. Más de cuatrocientos, seis de cada diez primeros ediles en esta comunidad autónoma. Muchos amigos y amigas de mil batallas políticas asumen el protagonismo en este mandato municipal. Isabel Ambrosio en Córdoba, Pepe Bernal en Marbella, Gabi Gruz en Huelva, Flor Almón en Motril u otros muchos y muchas más por todos los municipios de Andalucía. Mi alegría es infinita por ver cómo han recogido la confianza ciudadana. Y por supuesto y especialmente Juan Espadas en Sevilla. Me ha emocionado la imagen de verlo tomar posesión del cargo esta mañana. Con él viví intensamente la campaña del 2011. Diez meses de trabajo codo con codo que no dio el resultado esperado para tanto esfuerzo. No se desanimó y siguió en la brecha. Se ha partido el pecho en la oposición durante cuatro años sin los focos de los medios de comunicación pero con la fortaleza y el tesón de un espartano. Trabajo de hormiguita de un político serio, preparado, comprometido y de una pieza. La satisfacción de hoy es fruto de un trabajo estajanovista valorado por la gente de Sevilla. Conozco a Juan desde el colegio, cursaba un curso inferior a mí, lo he visto crecer en la Consejería de Educación como jefe de gabinete, luego como viceconsejero de Medio Ambiente y a continuación como consejero de Vivienda y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía. Será aún mejor alcalde que jefe de la oposición municipal. Tiene un talante conciliador, capacidad de diálogo, agenda laboral sin límite horario y mucho conocimiento. Los sevillanos nos llevamos un gran alcalde que demostrará que es posible otra política y que el paréntesis de cuatro años del PP, con Juan Ignacio Zoido al frente del Ayuntamiento, ha sido un mal sueño para el progreso y el futuro de la capital de Andalucía. Sevilla está de enhorabuena. El último mandato es ya historia, por suerte, y empieza un nuevo tiempo en esta ciudad. Y lo tenemos que aprovechar.

Por fin

Susana Díaz ya ha recibido la confianza del Parlamento de Andalucía y el domingo tomará posesión del cargo. Por fin se ha superado el bloqueo irresponsable de la oposición a la formación del nuevo gobierno gracias al voto afirmativo de Ciudadanos. Ha quedado en evidencia en este tiempo que el ‘frente del no’ ha antepuesto sus intereses particulares al de los andaluces. No han sabido interpretar el mensaje de las urnas: gobierno del PSOE y mayor pluralismo político, lo que exige diálogo y búsqueda de puntos de encuentro. Superado este periodo inédito de veto en la democracia española, es el momento de ponerse a trabajar y recuperar el tiempo perdido por el tacticismo de algunos que no se han enterado que ha terminado el tiempo del banal politiqueo.

Toca ahora dar respuesta a los problemas de la gente. Y Susana Díaz ya ha anunciado que en el primer Consejo de Gobierno irán ya dos medidas de calado social: una beca de apoyo a los universitarios para hacer el examen B1 de idioma y el proyecto de ley de protección de los consumidores ante productos hipotecarios para proteger a los ciudadanos ante el drama de los desahucios. No hay ningún minuto que perder. El Gobierno de Díaz estará en lo que le preocupa a la gente, con el empleo como prioridad, y algunos partidos de la oposición han deslizado su pretensión de destruir en lugar de construir, de entorpecer en lugar de cooperar, de frenar en lugar de favorecer la estabilidad una recuperación justa para los que peor lo han pasado durante la crisis. Bien podría la oposición aceptar la mano tendida y trabajar de forma conjunta por el bien colectivo.

Foto.EFE. Momento de la sesión de investidura de ayer: Díaz y el vicepresidente de la Junta, Manuel Jiménez Barrios.

¿Qué pasa en Alhaurín?

Bendodo y Moreno Bonilla, en el acto homenaje a Martín Serón

Los vecinos de Alhaurín el Grande, en la provincia de Málaga, convirtieron con sus votos a Juan Martín Serón como el candidato más votado el 24 de mayo. El alcalde actual fue condenado por corrupción e inhabilitado por año para ejercicio de cargo público, que cumplió y volvió a tomar el bastón municipal en la recta final del mandato que ahora concluye. En los comicios se presentó bajo las siglas de un partido independiente fundado por él. Cierto que ha ganado las elecciones pero el resto de formaciones políticas suman más votos y más concejales que el susodicho. Está en manos de las demás fuerzas políticas sacar de una institución a una persona que tiene manchado su expediente por un caso tan execrable. Sin embargo, el PP, partido de origen de Martín Serón y que le hizo un homenaje incluso tras la condena, no está dispuesto a cerrarle el paso y se votará a sí mismo. Los de la gaviota, en lugar de abrir las puertas para que entre aire limpio al ayuntamiento, prefieren ponerse de perfil y ayudar a su ex compañero. Ahora que vengan el dúo Juan Manuel Moreno BonillaJavier Arenas predicando hipócritamente la regeneración democrática. Estos gestos retratan la posición de un partido en el combate de la corrupción. Un discurso lo aguanta todo, los hechos en cambio retratan comportamientos y actitudes. Y el PP queda desacreditado para dar lecciones a nadie… Por éste y por otros muchos casos más.

Foto.Diario Sur. Martín Serón abraza al presidente del PP malagueño, Elías Bendodo, en presencia de Moreno Bonilla, en un acto de homenaje al alcalde de Alhaurín.

Ostentación vergonzosa

En este país cada cual pueda votar a la opción política que considere oportuno. Para eso tenemos una Constitución que salvaguarda este derecho, sagrado en un estado democrático. Dicho esto, resulta inadmisible que el presidente de Radio Televisión Española, el medio que pagamos con los impuestos de todos, haga ostentación de que vota al Partido Popular.  Exhibición vergonzosa e innecesaria que sólo hace confirmar una forma sectaria de dirigir un medio público y que tantas denuncias de manipulación han cosechado en los últimos tres años y medios por parte de los propios periodistas de la casa. Por sus hechos los conoceréis y, en este caso, también por sus palabras. Es palmaria la servidumbre del ente hacia las directrices políticas que emanan de la Moncloa. José Antonio Sánchez puede elegir la papeleta electoral que quiera pero su cargo le exige independencia, neutralidad y respeto al pluralismo. Cualidades que brillan por su ausencia en su gestión. Una triste realidad que ha sido posible por la visión patrimonial que tiene el Partido Popular de los medios públicos. Lo primero que hizo Mariano Rajoy cuando llegó al Gobierno fue modificar la ley para elegir al máximo responsable de RTVE por mayoría absoluta y no por mayoría cualificada, que exigía negociar y pactar con la oposición. De un plumazo y sin sonrojo, cambió la normativa poner la radio y televisión pública al servicio del PP, dilapidando el marchamo de credibilidad e independencia que se había ganado la cadena. Y es que cuando el PP llega a los gobiernos el prestigio de los medios públicos salta por la ventana.

¿Nostalgia del tamayazo?

Esperanza Aguirre llegó en 2003 a la Presidencia de la Comunidad de Madrid gracias al tamayazo, una operación turbia de compra de voluntades de dos diputados socialistas para evitar una coalición entre PSOE e Izquierda Unida que arrebató la Presidencia al socialista Rafael Simancas. Doce años después, no se sabe con certeza el autor material de esta maniobra antidemocrática que torció la voluntad del pueblo de Madrid pero no cabe duda que permitió que la derecha retuviera el poder con malas artes. Doce años después, los resultados de las elecciones municipales han deparado un contexto parecido en el Ayuntamiento de Madrid y de nuevo con Aguirre sin la mayoría suficiente para gobernar.

En algunos medios de corte conservador se está alentando la rebeldía de concejales socialistas para que la jueza Manuela Carmena, de Ahora Madrid, no llegue a la alcaldía y que la ex presidenta de la comunidad retenga el bastón de mando en manos del PP. Las insinuaciones de ciertos rotativos y de opinadores ultras erizan la piel. ABC titula ‘ingenuamente’ que “un solo voto de los 9 ediles del PSOE daría la alcaldía a Aguirre”. Ya, matemáticas hemos estudiado. Cualquier ciudadano sabe hacer las cuentas y conoce desde el 24 de mayo que el resultado final en la capital de España se decantó hacia la izquierda por un único edil. Desde entonces, hemos visto manifestaciones de movimientos ultras de la derecha al grito de ‘Madrid no es comunista’ y con el brazo en alto en estilo falangista ante la sede del PSOE, declaraciones desafortunadas de la aspirante del PP sobre soviets y partidos que quieren romper la democracia, medios haciendo partidismo metiendo miedo ante el escrutinio arrojado por las urnas. Esperemos que no haya nadie con notalgia del tamayazo de hace doce años. Lo que decida el pleno del próximo 13 de junio, sea del signo que sea, será la plasmación de lo que han querido los ciudadanos con su voto. Así es la democracia.

Foto.El Mundo. Simancas y Aguirre.