Rídiculo con mayúsculas

noviembre 7, 2014

Con este tipo de defensa numantina, se desprestigia la política. ¿A quién se pretende engañar? El apoyo irracional e inquebrantable al consejero madrileño de Sanidad, Javier Rodríguez, no se digiere con facilidad después de sus palabras insensibles e hirientes contra Teresa Romero, cuando la auxiliar de clínica se debatía entre la vida y la muerte. Pero la exageración de  Eduardo Raboso, portavoz de Sanidad del PP en el Parlamento autonómico, roza el patetismo. Ahora resulta que el consejero faltón es el salvador de la civilización europea por su labor en la crisis del ébola, que su gestión nos ha librado de una pandemia de consecuencias incalculables para nuestro país. La política ha de ser algo más serio. La autocrítica es sana. También la asunción de responsabilidades políticas. En cambio, el PP toma por tonta a la sociedad española y agita el botafumeiro. ¡Qué ridículo más espantoso!

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