El mundo elíptico de Rajoy

Rajoy, llamar al pan, pan y al vino, vino

A cualquier ciudadano que siga la política le sonarán estas palabras de Mariano Rajoy: “Me comprometo a decir siempre la verdad, aunque duela, sin adornos y sin excusas: llamar al pan, pan, y al vino, vino”. Cuando uno rememora esta frase tan solemne y repasa la trayectoria del presidente, se da cuenta que nada más lejos de la realidad. Se llevó meses sin citar el nombre de Bárcenas, a Rodrigo Rato lo define como “a la persona que usted se refiere” y este domingo no citó la palabra corrupción y usó el eufemismo de “algunas cosas que no nos gustaría que se produjeran“. Casi tres años de elipsis para no definir con palabras determinadas contrariedades. En fin, entre el dicho y el hecho siempre hay un trecho. Con Rajoy estamos ante un abismo.

PD.– Dijo el presidente que “unas pocas cosas” no reflejan lo que es España y sus 46 millones de habitantes. Pues su partido en Andalucía sólo tiene una cosa como argumento político: echar en cara la paja de la corrupción en el ojo ajeno y no ver la viga en el propio. Menudo sarcasmo.

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