Ángel caído

No soy creyente pero la caída en desgracia de Alberto Ruiz Gallardón me recuerda el pasaje bíblico del ángel caído. Mariano Rajoy ha utilizado al ya ex ministro de Justicia  como ariete contra la progresista ley de plazos del aborto aprobada durante el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero y lo ha dejado caer del paraíso conservador por el peso de las encuestas y el previsible castigo del centro ante tanta  reacción en los aledaños del PP. Una respuesta oportunista del presidente del Gobierno y una cabeza de turco después de tensionar a la sociedad española por razones de pura moralina.

Se podía recurrir al enemigo que huye, puente de plata… Pero no. Gallardón ha sido el peor ministro de Justicia de la democracia y en este periodo en el Gobierno ha mostrado su cara más rancia y ultra. Ahí quedan las injustas tasas que diseñan una justicia de primera y de segunda. Su renuncia ha sido un triunfo de las mujeres, de su libertad para decidir sobre su maternidad, y también el fracaso del ex alcalde de Madrid. Ha puesto tanta carne en el asador Gallardón que la desautorización pública de Rajoy no le ha dado más salida que su dimisión. El ex ministro ha quedado achicharrado y su marcha era inevitable, digna pero cantada y sin más vuelta de hoja. El presidente ha sacrificado a uno de sus peones para mejorar sus opciones ante las urnas por razones de cálculo electoral.

Ahora sólo queda que el Gobierno de la nación retire el recurso contra la ley vigente y deje que España sea un país moderno y no de tiempos del Medievo.