Líneas rojas

El Partido Popular en Andalucía está desquiciado. Y su presidente, Juan Manuel Moreno Bonilla, radicalizado e instalado en la histeria. No todo vale en política. Sobrepasar determinadas líneas rojas supone situarse en el campo de la indecencia y la inmoralidad.

El supuesto jefe de la oposición en esta comunidad autónoma ha tomado esta semana dos atajos que no se deberían transitar en política. Y lo que es peor faltando clamorosamente a la verdad. Primero, deslizó que en los hospitales andaluces mueren pacientes por falta de inversión en infraestructuras sanitarias y se quedó tan pancho. Un día después, aseguró con un desparpajo indignante que los medicamentos pertenecientes a las subastas que hace el Servicio Andaluz de Salud no curan enfermedades, creando una injusta e injustificada alarma entre los andaluces. Y lo dice un ex secretario de estado del Ministerio de Sanidad y Políticas Sociales que debería saber que los medicamentos que se prescriben en este país están autorizados por la Agencia Estatal el Medicamento.

Estas no son formas. Ni la mentira ni la exageración sirven en este tiempo político. Da muestras de una tremenda desesperación porque no le salen los números con las encuestas y mucho menos con el último resultado de las elecciones europeas (diez puntos por debajo del PSOE). Con esa estrategia suicida se aproxima cada vez más al precipicio. Para conseguir la confianza de los ciudadanos hace falta rigor y no estridencias. Moreno Bonilla debería rectificar y abandonar esta peligrosa y demencial senda por la que transita.