Perogrullo y la reforma electoral

Hay que hacer las cosas bien y no hacer las cosas mal“. Esta brillante frase no es de un menor de edad en un programa infantil. Su autoría corresponde a Mariano Rajoy. Es difícil no estar de acuerdo con semejante perogrullada. Por primera vez, aunque sea con un aserto tan básico, coincido con el presidente. Más allá de la profundidad de la oratoria del político gallego, el que se empeña en hacer las cosas mal es el Partido Popular. Y nadie más. Quieren hacer una reforma electoral sin consenso, tocando uno de los pilares de la democracia para beneficio propio y salvar de la quema gracias al rodillo de la mayoría absoluta a muchos alcaldes y alcaldesas del PP que temen perder el bastón del mando. Un pucherazo en toda regla. O dicho con las palabras de Rajoy, se estarían haciendo las cosas muy mal por intereses estrictamente partidistas. Mal mensaje a la ciudadanía, que entendería estas urgencias del PP como un intento desesperado de salvar los muebles. Esperemos que esta primaria y a la vez enigmática reflexión sea la antesala del frenazo de una tropelía contra la democracia. Sus deseos de reforma exprés supondrían un paso atrás en calidad democrática y subvertiría la esencia democrática de una persona, un voto. Una reforma de este calibre requiere sosiego y la participación del conjunto del arco parlamentario.