Como los malos equipos

Anda Juan Manuel Moreno Bonilla llorando por todas las esquinas con motivo del primer año de gobierno en Andalucía de Susana Díaz. Está haciendo cónclaves reservados con periodistas en todas las provincias con la crítica de la presidenta de la Junta como solo argumento. Lo único que tiene que ofrecer es la descalificación y una obsesión enfermiza hacia su oponente, que casualmente que es la política andaluza más valorada de Andalucía y de España. Menudo olfato. El presidente del PP andaluz juega como los malos equipos: sale al campo a frenar al contrario con malas artes. Está planteando a los medios de comunicación una adhesión inquebrantable a las tesis del PP, que dejen su función social y que escriban al dictado de la gaviota. De propuestas, en cambio, nada de nada. No dice ni mu sobre cuál es su proyecto alternativo para Andalucía. Su hoja de ruta es la misma de Javier Arenas desde hace veinte años. Será por pereza intelectual o por falta de programa pero está replicando los mismos argumentos y los mismos gestos que su antecesor en el cargo. Más de lo mismo. Y lo andaluces ya llevan castigando esa estrategia desde hace 32 años dejando al PP en la oposición.