¿Raíces vigorosas? ¡ZAS!

Al primer tapón, zurrapa. Se frotaba las manos el presidente del Gobierno de la nación con sus “raíces vigorosas” y en sólo 48 horas el aumento del paro en agosto ha desacreditado esa metáfora triunfalista. Los 8.070 parados más del mes pasado suponen un ¡ZAS! en toda regla en la euforia y la propaganda de Rajoy y el PP sobre la recuperación económica. Todas las administraciones tienen que trabajar a una para conseguir una senda de crecimiento y de creación de empleo, pero sobra la retórica rimbombante porque la recuperación sólo se observa en algunos datos macroeconómicos y no llega a las familias. Con 4,4 de parados registrados en las oficinas de empleo y casi seis millones de acuerdo con la Encuesta de Población Activa, hay que actuar y expresarse con más tacto y menos (o ninguna) autocomplacencia. No está la gente ni para botánica, que diría la presidenta andaluza, Susana Díaz, ni para que los representantes públicos saquen pecho con tanta gente pasándolo más. Más que nunca son necesarias humildad y empatía.

El mal dato del mes de agosto sólo incrementa la preocupación general por la continuidad de las políticas de austeridad que desarrolla el Gobierno central y que están lastrando las posibilidades de crecimiento. Hace falta un cambio de rumbo económico que nos permita librarnos del yugo del austericidio que nos impone Merkel y las huestes neoliberales. El reciente paseo por el camino de Santiago ha supuesto un nueva claudicación de Rajoy a las directrices de la canciller alemana. Otra política es posible. Lo ha demostrado Barack Obama, cuyas medidas de estímulo han ayudado a crear ocho millones de empleo en Estados Unidos. En cambio, en Europa seguimos trabados por la austeridad a ultranza que está retrasando la recuperación económica y está condenando a millones de ciudadanos al drama del paro y al recorte de derechos.