Esperando las disculpas de Cañete

Si uno comete un error de bulto, lo menos recomendable es enrocarse y huir hacia adelante. Lo mejor es reconocer cuanto antes el yerro y/o trasladar unas sinceras disculpas. Miguel Arias Cañete (qué juego está dando este segundo apellido desde el viernes) y el PP han hecho justo lo contrario de lo que marca el sentido común y la lógica política. Su fatídica frase (“El debate entre un hombre y una mujer es muy complicado, porque si haces un abuso de superioridad intelectual parece que eres un machista que está acorralado a una mujer indefensa”) exigía un rectificación sin paliativos. Sin embargo, el candidato del PP a las europeas ha guardado un silencio estruendoso y se limitado a poner fotos acompañado por mujeres en su Twitter para exorcizar el enorme malestar producido por su desafortunada explicación (o más bien por verbalizar su pensamiento más profundo). La cúpula del PP, incluidas las más destacadas dirigentes, ha salido en su auxilio y ha ensalzado a su cartel electoral. Ni una sola palabra de crítica, ni el más mínimo gesto para afear este sonoro patinazo. Todos a una con Cañete y de espaldas a todos aquellas mujeres y aquellos hombres que creemos en la igualdad. Por perder un debate no pasa nada, perder el norte sí tiene consecuencias. Han pasado más de tres días y las disculpas y el propósito de enmienda del PP no llegan. Y lo peor es que, visto lo visto, nadie los espera.