Andalucía genera confianza

La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, ha firmado un nuevo convenio de colaboración con otra gran empresa. Hoy era el turno del BBVA y de un alto ejecutivo financiero como Francisco González que no se prodiga este tipo de actos. Este convenio se traduce en medidas concretas de efecto directo sobre la economía y el empleo. Entre otras, 500 millones de euros para la financiación de pequeñas y medianas empresas, 300 millones para pago a proveedores, 40 millones para el metro de Granada y 400 becas para insertar en el mercado laboral a jóvenes. Desde luego un saldo beneficioso y que demuestra la confianza de esta entidad financiera en las posibilidades de esta tierra. Una confianza que ya mostraron anteriormente y por este orden el Banco de Santander, Telefónica, Caixabank y Endesa, a las que se sumarán algunas más en próximas fechas. Es una demostración palpable del atractivo que tiene esta tierra y que puede posibilitar que los indicios de recuperación económica se consoliden y se empiece a generar empleo y a mejorar la situación de las familias después de una crisis tan larga.

Siendo positiva la firma de este convenio, el partido de la oposición no ha tenido la grandeza de valorarlo. El presidente del PP andaluz, Juan Manuel Moreno Bonilla, lo ha criticado sin conocer siquiera su contenido. Desde luego una actitud que dice muy poco del rigor del político malagueño que residía en Madrid. Posiblemente no se encuentre a gusto con estos acuerdos porque estos hechos desmienten su discurso político falaz. Hace unos días, en un foro de un periódico nacional, sostenía que Andalucía no era una tierra para invertir en estos momentos. Estas declaraciones resultan profundamente injustas porque niegan una realidad que reconocen las principales empresas del país (y también de fuera) y porque se instala el dirigente conservador en el perverso axioma del cuanto peor, mejor, sin importarle el drama de más de un millón de andaluces y andaluzas que están en el paro y necesitan un empleo. No se gana credibilidad criticando siempre y no reconociendo los aciertos del adversario. Y mucho menos cuando se daña gratuitamente la imagen de esta comunidad autónoma con fines electoralistas.