Globo pinchado

El Tribunal Supremo ha dictado la cuarta sentencia a favor de la reordenación del sector público andaluz. En esta ocasión, declarando la legalidad de la integración de los trabajadores de la Empresa de Gestión Medioambiental de Andalucía S.A. (EGMASA) en la nueva Agencia de Medio Ambiente y Agua de Andalucía (AMAYA). Ya hacía semanas que había sentado jurisprudencia, con lo cual es lógico que esta nueva sentencia abunde en que no supone “un acceso al empleo público que merezca ser calificado de gratuito, ilegal o injustificadamente discriminatorio”. “Quienes eran empleados de una sociedad de titularidad pública siguen siéndolo ahora en la Agencia”, concluye al alto tribunal.

Son cuatro fallos que desmontan toda la campaña de desinformación a la que se sumaron con alborozo determinados medios de comunicación. Se ha podido leer y oír de manera machacona y tendenciosa que era la norma del enchufismo.  El Supremo ha zanjado de forma fulminante este debate interesadamente amplificado desde las fechas previas a las últimas elecciones autonómicas. Nadie reconoce ahora el error o que se habían sobrepasado determinados límites deontológicos con intereses que no se correspondían con los estrictamente periodísticos. Ahora se pretende pasar página como si nada. En algunos casos se oculta esta información, en otros se minimiza. Un tratamiento que dista mucho con el espacio y el tiempo dedicado a las denuncias iniciales. Ya no conviene trasladar a la opinión pública que se ha pinchado el globo artificialmente inflado.