Villalobos y la doble mordaza

Ya nos tiene acostumbrados. Celia Villalobos la ha vuelto a liar en el Congreso. No se desenvuelve con la templanza institucional propia de su cargo de vicepresidenta primera. Ejerce de defensa escoba del Partido Popular y ayer se empleó a fondo en la tarea, intentando tapar bocas ante la apelación del caso Bárcenas (o Gürtel) por parte de la oposición. Antes ya el presidente de la Cámara baja, Jesús Posada, ya había apeado de la tribuna de oradores a cuatro diputados de la oposición por mencionar al ex tesorero. La mayoría conservadora impuso su rodillo para evitar que se debatieran mociones de PSOE e IU sobre las mentiras del presidente del Gobierno en los tejemanejes contables de su partido. Y, como no fue suficiente, el PP también pretendió limitar la libertad de expresión en el hemiciclo. Una doble mordaza a la labor de control de la oposición y una mentira sobre Andalucía por parte de Villalobos. Emplazó la política malagueña al orador socialista “a ver si lo aplica usted en Andalucía” como todo argumento para retirarle la palabra y cerrar cualquier resquicio a que el fantasma de Barcenas revoloteara por la Carrera de San Jerónimo. Mientras que en las Cortes Generales el PP veta cualquier iniciativa que sirva para arrojar luz sobre este escándalo, en esta comunidad autónoma se han tramitado más de quinientas, incluida una comisión de investigación por la que han pasado dos presidentes de la Junta. Esta misma tarde, en apenas unas horas, el Parlamento acoge una comparecencia para hablar del presunto fraude de los expedientes de regulación de empleo. Villalobos acabó pidiendo disculpas por no conducir adecuadamente la sesión plenaria. También tendría que haberlo hecho por faltar a la verdad y por usar de Andalucía de forma tan perversa.