¿Esperpento?

La ministra de Sanidad muestra una reiterada obsesión con Andalucía, ese testigo incómodo para la derecha gobernante que demuestra que otra política es posible y que es posible superar esta prolongada crisis sin arrasar con el estado del bienestar. Ana Mato, brazo ejecutor del Gobierno de Rajoy en los recortes en sanidad y políticas sociales, ya dijo hace unos años que los niños andaluces recibían clases en el suelo. Ahora, ha vuelto a tirar del manual de consignas para calificar de “esperpento” la atención de la dependencia en esta comunidad autónoma.

Lo verdaderamente esperpéntico es el desmantelamiento solapado que desde el Gobierno Central se está haciendo de la Ley de la Dependencia, derogándola por la vía de los hechos. Desde que llegó el PP al Gobierno Central, se han ido sucediendo recortes en la financiación del sistema de la dependencia, alcanzando los 214 millones menos para Andalucía en los últimos dos años. Las dificultades económicas que hay actualmente en Andalucía en materia de dependencia son las propias de los recortes que se están realizando sobre la Ley.

Desde Andalucía se está haciendo un esfuerzo ímprobo para suplir esta falta de recursos económicos y los problemas de liquidez que se están presentando en la comunidad por los recortes realizados desde el Gobierno de la nación. Aunque la ley recoge que la financiación de la dependencia ha de ser al 50% entre ambas administraciones, la realidad es que la Junta sufraga tres de cada cuatro euros. Aquí hay problemas que no tienen otras CCAA porque, directamente, han ido destruyendo servicios, mientras que en Andalucía asumimos nuestros compromisos y seguimos manteniendo las prestaciones. El 24% de las personas con derecho a esta prestación en España están en Andalucía, comunidad que casi duplica el porcentaje de población beneficiaria de Madrid y casi triplica el de la Comunidad Valenciana.