La ley del más fuerte

Los trabajadores  de una empresa (Bormioli en Azuqueca de Henares) han aceptado trabajar más y cobrar menos para evitar el despido de 120 compañeros o incluso el cierre de la factoría. Es sólo uno de los muchos ejemplos de chantaje, de las coloquiales lentejas, las tomas o las dejas, que ha introducido la reforma laboral aprobada por el Gobierno de Mariano Rajoy. El cambio de la legislación ha provocado un enorme desequilibrio en las relaciones laborales dejando a los obreros desprotegidos y a los empresarios con la sartén por el mango. Este escenario injusto y opresor ya lo ansió Gerardo Díaz Ferrán, ex presidente de la patronal CEOE, ahora en prisión por sus turbias andanzas empresariales, cuando sostuvo que sólo se saldría de la crisis con salarios más bajos y jornadas más largas. Una tremenda falacia que sólo buscaba una vuelta atrás en los avances y las conquistas de los trabajadores. Esa vieja aspiración de la derecha económica se la puesto en bandeja la derecha política con una reforma laboral que nos retrotrae a otros tristes y lúgubres tiempos. Las empresas hacen un uso abusivo de la normativa vigente y fuerzan a sus empleados a pasar por el aro con la amenaza de un despido barato en un mercado laboral sin perspectivas y con unas tasas dramáticas de paro. Es la ley del más fuerte.