Control férreo

Por sus hechos los conoceréis. El Partido Popular ha demostrado tener un concepto muy elástico y sesgado de la independencia periodística. Nada más llegar al Gobierno de la nación, estos adalides de la regeneración democrática (de boquilla, claro) modificaron la ley audiovisual para elegir a su antojo al director general de la RTVE. El PP no tardó un cuarto de hora en cambiar la norma de la etapa de Zapatero que exigía una mayoría cualificada para la designación del mandatario del ente público, una de las medidas imprescindibles para desgubernamentalizar la televisión y la radio públicas. El resultado de esta reforma exprés fue que se cargaron la independencia del medio pagado con el dinero de todos con nuestros impuestos y colocaron a una persona sin experiencia en comunicación, Leopoldo González-Echenique, un amigo de la vicepresidenta del Gobierno para arrimar el ascua a la sardina de los intereses de la Moncloa. Este control férreo de RTVE se ha traducido en la fuga de la audiencia y en una alarmante pérdida de la credibilidad ganada en los años anteriores.

Esta semana, los europarlamentarios del PP español se quedaron en evidencia en el Parlamento de Estrasburgo. Sus señorías conservadoras, junto a lo más granado de la ultraderecha, como Jean-Marie Le Pen, se opusieron a una resolución que pide a los Gobiernos de la UE medidas para asegurar que los periodistas puedan desarrollar su trabajo en libertad y sin cortapisas. El rechazo a esta iniciativa sólo concitó 70 noes frente a un abrumador número de síes (539). Entre los puntos que se sometían a votación estaban que los responsables de los medios públicos sean elegidos por sus méritos profesionales, no por criterios partidistas, la existencia de controles para comprobar la interferencia o no de los gobiernos y la creación de órganos reguladores que surjan del sector. Su actuación en España explica a la perfección este desvarío democrático de los peperos. Con esta posición, el PP se sitúa muy a la derecha en el espectro ideológico europeo. Y lo que es peor con compañeros de viaje muy preocupantes.

Viñeta.Soraya Sáenz de Santamaría y González-Echenique.