Pelillos a la mar

La prensa más fiel al marianismo ha salido con urgencia a apagar el fuego prendido por José María Aznar en la entrevista del martes en Antena 3. El editorialista de La Razón se ha puesto las gafas oscuras y es el único que no ve (o no quiere ver) el zurriagazo que le dio Aznar a Mariano Rajoy en horario de máxima audiencia, con nocturnidad y alevosía porque avisó a la directora de informativos de la cadena, Gloria Lomana: “Voy a hablar y dar titulares” (lo dice El Mundo, que se sale de la estela de sus competidores conservadores y sigue aireando sus cuitas con el actual inquilino de la Moncloa). Y cumplió su promesa. Todo el mundo vio, menos el editorialista de La Razón, cómo Aznar le leía la cartilla sin mesura a Mariano. Y eso que su director, Francisco Marhuenda, fue protagonista del festín que se dio el ex presidente a cuenta de la política errática de su pupilo elegido a dedo. En un afán de encauzar el descontento en el seno del PP niega la evidencia y sale el diario por los cerros de Úbeda: “Nada, pues, que justifique el revuelo, ciertamente interesado, de algunos sectores de la oposición que, como el PSOE, se empeñan en transferir a otros sus propios problemas de liderazgo y sus divisiones internas…“. Le ha faltado señalar a Zapatero como responsable de la reconvenciones de Aznar. ABC se presenta como casco azul entre los dos barandas de la derecha, lanza puentes para la concordia en las filas peperas y sentencia con un tono paternalista que “Aznar y Rajoy no están tan lejos. No pueden estarlo; al fin cabo fue el ex presidente quien designó sucesor al actual presidente“. El diario de Vocento tercia, los invita a enterrar el hacha de guerra y justifica la gestión de Rajoy, “adecuada” e “hija de este momento”, en que España estaba “al borde de la quiebra” hace 15 meses. Era imposible que el dedo acusador no acabara apuntando a Zapatero.

Foto.- El País. Aznar y Lomana, antes de la entrevista.