Como elefante en cacharrería

La derecha (ya sea la rama política o la mediática) sale en tromba cada vez que la Junta de Andalucía demuestra que es posible hacer otras políticas. Su reacción siempre es destemplada y busca desprestigiar cualquier iniciativa que no entre en su ideario o los deje en evidencia. En los últimos días, se han revuelto primero contra el decreto que permite expropiar temporalmente pisos a los bancos para evitar desahucios y ahora contra la estrategia para combatir la exclusión social, que entre otras muchas medidas quiere garantizar que todos los niños en edad escolar puedan tener tres comidas diarias garantizadas. Dirigentes del Partido Popular se han despachado a gusto, entrando contra estas medidas como elefante en cacharrería. Que si son fuegos de artificio (José Antonio Monago, presidente extremeño) o que parece que viviéramos en Etiopía (Rafael Hernando, portavoz adjunto en el Congreso).

Un informe de Unicef apunta que el 5,6 por ciento de los niños se encuentra en el umbral de la extrema pobreza en España. El Gobierno andaluz no puede mirar a otro lado ante esta realidad y ha pasado a la ofensiva para paliar la situación de muchas familias. ¿Cuántos ciudadanos de clase media y trabajadora tienen que ir a los servicios sociales comunitarios o a los bancos de alimentos porque han perdido su trabajo? Los dirigentes del PP se inclinan por la crítica o el chiste fácil en lugar de ponerse en la piel de estas muchas personas que lo están pasando mal. La crisis está situando la pobreza en ámbitos distintos a los que estábamos acostumbrados y esta circunstancia exige respuestas contundentes y rápidas de las administraciones.

El Gobierno andaluz quiere hacer frente a la situación de emergencia social que viven muchas familias como consecuencia de una crisis que se prolonga durante cinco años y que está generalizando el drama del paro. Para ello, movilizará 100 millones de euros para generar empleo a través de los ayuntamientos, se aprobará una renta básica para las familias en riesgo de exclusión y se pondrá en marcha un programa de solidaridad alimentaria.