Tropezar dos veces en el mismo ladrillo

Viñeta Ramón en El País

Tropezar de nuevo en la misma piedra. La futura Ley de Costas reduce a cien a veinte metros la franja litoral de protección. Parece que el Partido Popular no ha aprendido la lección y ha olvidado las dramáticas consecuencias de la burbuja inmobiliaria. En 1998 el Gobierno de Aznar reguló que todo el suelo era urbanizable, unos polvos que nos trajeron los lodos de la especulación, la carestía de la vivienda y un estallido de la burbuja que ha hecho más profunda y prolongada la crisis española. Ahora, el Ejecutivo de Mariano Rajoy vuelve a la carga con el ladrillo y legisla sin acordarse de los errores de un pasado tan cercano que todavía es presente.

Una cosa es recuperar la construcción, que se ha hundido y su aportación al PIB en España es inferior a la media europea, y otra avanzar hacia un modelo regresivo que amenaza el medio ambiente y ha destrozado muchas de nuestras riquezas naturales. El PP quiere reabrir la costa al ladrillo. Así lo manifesté en la rueda de prensa de la semana pasada tras el Consejo de Gobierno de Andalucía. En su editorial de hoy, El País da un paso más en esta línea y expresa su preocupación por “el cortoplacismo de esta reforma y la ceguera que demuestran unos gobernantes empeñados en apostar por el mismo modelo de crecimiento que ha agravado la crisis“.

Además de esta relevante cuestión de fondo, el PP ha pretendido a través de sus enmiendas a la Ley de Costas neutralizar el plan de la Junta de Andalucía para evitar la saturación de los primeros quinientos metros de litoral aún no urbanizados. Con el mismo, se busca garantizar un desarrollo ordenado y sostenible de la franja costera andaluza y favorecer también una oferta turística basado en la calidad y el valor diferencial. El movimiento de los populares supone una respuesta ad hoc para confrontar con esta comunidad. Se ve con nitidez una estrategia de acción-reacción por parte del Gobierno de la nación. Se echa arena en el engranaje para que no se note que se puede hacer política de otra forma.

Viñeta.- Ramón, en El País.