Una ministra poco leal con Andalucía

Una ministra andaluza como Fátima Báñez está replicando unos años después la estrategia que desplegó Javier Arenas desde el Gobierno de la nación en la etapa negra de Aznar para Andalucía: discriminación, castigo y asfixia financiera por razones políticas. La peor valorada del gabinete de Rajoy (superar a Wert en este capítulo es una gesta), la autora de una reforma laboral regresiva para la clase trabajadora, se dedica a lanzar cortinas de humo para negar un plan especial de empleo a Andalucía que sí otorga a otras autonomías. Una ministra no puede gobernar desde una postura partidista maltratando a los hombres y mujeres de esta tierra a través del recorte de los presupuestos. Y mucho menos en un tema tan sensible en estos momentos como es el empleo, simplemente porque no le guste el color del gobierno que los ciudadanos han colocado en la Junta de Andalucía. Es una agresión por puro sectarismo.

A un servidor público hay que exigirle que respete unas mínimas reglas de lealtad institucional y un compromiso con la ciudadanía. Su actitud está provocando un daño irreparable a los desempleados de esta tierra. Que la señora Báñez no busque excusas ni manipule la realidad para camuflar su maltrato a Andalucía en el reparto de fondos para el empleo. Y es que lamentablemente esta ministra andaluza representa la cara de la resignación del Gobierno de la nación ante el problema más importante para los españoles y los andaluces:

  • Recorte de un 57% en los fondos para Políticas Activas de Empleo. Casi 400 millones de euros menos para Andalucía en 2012. Y aplica además criterios discriminatorios de reparto con la comunidad que le restan otros 34,9 millones más. Y para el año próximo otro tijeretazo más del 34,6%.
  • Suspensión de la financiación para mantener a los más de 1.400 técnicos, entre ‘alpes’ y promotores de empleo, con lo que deteriora los servicios de atención a los desempleados en Andalucía.
  • Y niega a la comunidad autónoma, de forma reiterada, un plan especial de empleo. Un plan que sí le concede a Extremadura y Canarias.

El Gobierno aún está a tiempo de rectificar e incorporar a los Presupuestos Generales del Estado, en trámite parlamentario, una apuesta nítida por el fomento de empleo para el conjunto del país y, además, un plan especial para Andalucía. Es una cuestión de justicia. Con los indicadores de paro que hay en esta comunidad, el Gobierno de la nación no puede desentenderse y tiene arrimar el hombro para, de manera compartida con la Junta de Andalucía, dar respuesta a la principal preocupación de los andaluces.