Hasta aquí hemos llegado

Los bancos se han quedado solos. La sociedad en su conjunto no puede soportar más el drama de los desahucios. El suicidio de Amaya Egaña en Barakaldo (la tercera víctima mortal de la codicia de las entidades financieras) ha sido la gota que ha colmado el vaso. La reacción ante esa injusticia social se precipitará en unas horas, el cambio legal está en marcha, se reducirá el poder omnímodo de los bancos… Me alegro aunque sea tarde. Se podía haber evitado tanto dolor y sufrimiento mucho antes, pero bienvenido sea este obligado paso si se conjura el problema a partir de ya.

Con esta respuesta se pone coto al festín de las entidades financieras, muchas de ellas aún siguen abiertas gracias al dinero público, al dinero que todos pagamos a través de nuestros impuestos. Es inmoral que un banco que sobrevive merced a las ayudas públicas sea implacable y usurero con las personas que están en una situación de máxima vulnerabilidad como consecuencia de la crisis y de la pérdida del empleo. Se les tenía que caer la cara de vergüenza a muchos ejecutivos de las finanzas (con nóminas que marean, tarjetas de crédito para el derroche y coches y casas de lujo) y pedir disculpas a la ciudadanía por su comportamiento obsceno.

Las organizaciones políticas (unas más que otras) también tienen que recapacitar porque han tardado demasiado en encontrar soluciones para esta catástrofe social (350.000 ejecuciones hipotecarias desde que comenzó la crisis), han estado autistas ante el clamor social y atenazadas por el poder financiero. El poder judicial sólo ha elevado la voz cuando la situación era insostenible: ¿cuántos desahucios podrían haber evitado unos magistrados más sensibles? En cambio, la sociedad civil sí se ha movido: mi reconocimiento al trabajo y al coraje de la plataforma ‘Stop desahucios’ y otros colectivos que se han rebelado contra la iniquidad y la sinrazón de los bancos. Se han necesitado varias víctimas para remover unas estructuras anacrónicas: la ley vigente data de 1909. Esperemos que su sacrificio sirva para alumbrar un nuevo tiempo.

PD.- El Parlamento de Andalucía aprobó en abril de 2011 una iniciativa a favor de la dación en pago. Hoy esa demanda es ya insuficiente. Tenemos que impulsar moratorias a las ejecuciones hipotecarias, alquileres sociales con derecho a compra… Medidas que alivien la opresión a las personas que están al límite.