Como en los tiempos de Urdaci

Todo queda en casa. TVE ha fichado a la mujer del ministro de Educación, Juan Ignacio Wert, como tertuliana. Esta dama da el salto desde Intereconomía a la televisión pública para defender el argumentario oficial del Gobierno. Este contrato es un síntoma del descaro con que está procediendo a la ocupación de un medio público para ponerlo al servicio de los intereses del Partido Popular. El plan de la Moncloa es volver a la propaganda de los tiempos de Urdaci. Se han cargado de un plumazo la independencia y el prestigio que se había ganado RTVE por el trabajo de sus profesionales y una legislación impulsada por un gobierno (el socialista de Zapatero) que creía en la neutralidad y en la función social de lo público. La mano pepera se nota ya los informativos y de qué manera más burda y artera. No hay reparos ni escrúpulos. El aparato de propaganda quiere inocular a la sociedad una información interesada y sectaria. Y no se conforma con adueñarse de los medios públicos para sus fines particulares. Han tocado a rebato desde la sede nacional de la calle Génova para poner a medios privados en formación de combate. Demandan de éstos fidelidad inquebrantable y fe ciega. ¡Para qué ese molesta carga de la deontología y ese debe de buscar la verdad!