Espejismo estacional

El aumento del paro en el mes de agosto nos han devuelto a la realidad. Esa realidad que a Mariano Rajoy no ve. O no se quiere enterar. Es tradicional el mal dato que suele arrojar el cierre de ese mes como consecuencia de la finalización de muchos contratos vinculados a la temporada turística. El espejismo se ha desvanecido. El descenso del desempleo de los últimos meses obedecía exclusivamente a criterios estacionales. Se acabó el verano y nuevo mazazo en las listas del INEM.

Las medidas del Gobierno de la nación no consiguen los resultados anunciados y sólo generan sufrimiento a los de siempre. La reforma laboral se está demostrando incapaz de generar puestos de trabajo: sólo produce más paro y además ha recortado derechos fundamentales de los trabajadores. Esta revisión ultraliberal del marco de relaciones laborales (e incluso del marco de convivencia recogido en la Constitución) resulta ya un sonoro fracaso con poco más de seis meses de vigencia.

Con estos números de agosto y las previsiones negras para el otoño, se vuelve a poner sobre la mesa que el debate no han de ser los recortes sino el empleo. Los recortes de gasto público no sólo están reduciendo el estado del bienestar y empobreciendo a la sociedad, están generando más paro. Hacen falta políticas de estímulo que reactiven la economía y generen empleo. Con los recortes sólo se abunda en la depresión de la economía. Se profundiza el hoyo del que cada vez es más difícil salir. No hay más ciego que quien no quiere ver.