Duro en el fondo y cruel en las formas

El plan de ajuste de Mariano Rajoy es un mazazo a los de siempre. Los 65.000 millones que necesitan los bancos para sanearse se traducen en unos recortes brutales por el mismo importe en políticas públicas que las pagaremos los de siempre. Con el sacrificio de parados, pensionistas, empleados públicos y trabajadores en general se socorre a unos bancos que se han hartado de ganar de dinero y que han gestionado calamitosamente cegados por la avaricia. Estos gestores financieros de pacotilla se irán de rositas y la inmensa mayoría de los ciudadanos sufragaremos sus despropósitos con menos sueldo, menos derechos y menos servicios públicos. Es normal que la gente se encienda ante tanta injusticia e inequidad en el reparto de los esfuerzos. La cagan los bancos y lo sufrimos todos. Cuando tienen beneficios, no se acuerdan de nadie.

Si el fondo es brutal, la puesta en escena de esta agresión a la ciudadanía por parte de la bancada del Partido Popular fue cruel. Los diputados conservadores jaleaban, aplaudían a rabiar, blandían amplias sonrisas, no disimulaban su satisfacción con el catálogo de dolorosos recortes que desgranaba su jefe casi sin darle trascendencia. Se produjeron momentos bochornosos en los que la algarabía de los peperos producía sonrojo. Especialmente cuando el presidente del Gobierno explicó el tijeretazo a los parados, las palmas echaban humo y los vítores se colaban por los micrófonos de ambiente. Una eclosión de sadismo cuando se golpeaba a los que más están sufriendo la crisis, los hombres y las mujeres que están sin empleo.

La foto que ilustra este post ha corrido como la pólvora por Twitter. No hace falta irse tan lejos: los parlamentarios socialistas acogieron con pesar y un mutismo absoluto el recorte anunciado por Zapatero en mayo de 2010, siendo éste de mucha menor cuantía y gravedad. Las comparaciones son odiosas, pero necesarias. ¿Cómo se puede expresar júbilo ante la constatación de nuevas calamidades para la ciudadanía? No se puede brindar con champán por las desgracias ajenas, salvo que se tengan malos interiores o se haya perdido la decencia. Uno espera de sus congéneres, por muy de derechas que sean, un mínimo de empatía con la angustia de los demás. Lo dice además su catecismo.

50 años de Rolling

Hoy se cumplen 50 años del primer concierto de los Rolling Stones en el Marquee Club londinense. Tocaron como teloneros del vocalista Long John Baldry (hoy ya nadie se acuerda de él) y cobraron 20 libras por una actuación sin temas propios. Mick Jagger y cía, en cambio, son una leyenda viva de la música. Todo esto y mucho más te lo cuenta Diego E. Manrique en El País. Aunque soy más de The Beatles, me descubro ante sus satánicas majestades, una banda que ha marcado la historia del rock y ha llenado muchos buenos momentos de mi vida.

PD.- Este (mini)post se lo dedico a mi amigo Fernando Martínez, seguidor número uno de los Rolling (especialemente de Keith Richards), vocalista vocacional y, sobre todo,  gran persona.