Por qué los recortes educativos castigan más Andalucía

Andalucía es la comunidad autónoma con más educación pública y con más población joven. Por eso, los brutales recortes orquestados por el Gobierno de Rajoy castigan más a esta autonomía que a otros territorios. Esta afirmación se sustenta en los siguientes datos:

  • La educación pública en Andalucía representa el 80%, el doble que Madrid, donde la privada tiene más peso.
  • Uno de cada cuatro alumnos del sistema educativo español es andaluz.
  • Uno de cada tres nuevos alumnos españoles es andaluz.
  • Andalucía tiene un 10% más de población joven y es una de las comunidades donde más crece la población de toda España.
  • Cinco CCAA pierden población. Algunas con diferencias a la inversa de Andalucía porque el peso de su población de 0 a 20 años es menor al del total de la población en el conjunto del estado, es decir, estas regiones tienen una población evidentemente envejecida. Por ejemplo, el 19,75 de la población andaluza pertenece a este tramo de edad mientras que los andaluces y andaluzas representamos el 17,87% de la población española. En cambio, en Galicia con una población del 5,89% del total nacional, sus jóvenes sólo suponen el 4,72%.

Tres heridas a la educación pública

Llegó con tres heridas, como en el poema del inmortal Miguel Hernández. La educación pública ha sufrido tres severos hachazos en la última semana. Los recortes del Gobierno del Rajoy desangrarán el sistema educativo, amén de otros pilares del estado del bienestar (sanidad y dependencia). Tres heridas en una semana negra y ninguna es del amor o de la vida, todas persiguen la muerte de un modelo basado en la igualdad de oportunidades. Con tan severos tijeretazos se quiere abonar el terreno al negocio privado y caminar hacia una enseñanza clasista y elitista para las capas más privilegiadas y poderosas de la sociedad.

Primera herida: la pérdida de calidad de la educación obligatoria (Primaria y ESO) y postobligatoria (Bachillerato y Formación Profesional). Un ajuste de nada más y nada menos de 10.000 millones de euros que se traduce el aumento de la ratio de alumnos por aula, la eliminación de los desdobles, aumento de la jornada laboral del profesorado y la no cobertura de las bajas durante dos semanas. Todo este retroceso supondrá una peor educación para nuestros hijos y el doloroso despido de decenas de miles de docentes interinos. Un enorme sacrificio extra a añadir a la injustificable caída del 21% de los recursos consignados en los Presupuestos Generales del Estado.

Segunda herida: romper la igualdad en el acceso a la Universidad. La subida de las matrículas, unida a la reducción de las becas, dificulta el ingreso en el nivel superior de enseñanza para muchos españoles. Supone una quiebra del modelo equitativo existente para instaurar otro en el que se segrega por el poder adquisitivo en detrimento de la capacidad de los estudiantes.

Tercera herida: impugnación de las oposiciones de Secundaria de Andalucía. El Gobierno de la nación ha presentado un recurso ante el Tribunal Constitucional para paralizar la incorporación de 2.389 docentes. Una decisión fría como el metal de las tijeras de podar que usa Rajoy, calculada y cobarde fruto de la deslealtad institucional de un Ejecutivo del PP que mira con inquina a esta comunidad autónoma. Han llevado el recurso contra las oposiciones al alto tribunal en el último momento y una vez que han pasado las elecciones autonómicas del 25 de marzo.  La medida significa un gran perjuicio de miles de opositores (33.154 exactamente) que han invertido tiempo y dinero en prepararse durante meses estas pruebas. Rajoy y Javier Arenas, con su silencio cómplice y bochornoso, han quitado a estos opositores la posibilidad de encontrar un empleo y a los interinos la opción de consolidar su plaza. Ya previamente y a traición les habían cambiado el temario. Con menos docentes, menos calidad y más fracaso escolar. Ésa es la cruz que nos impone el PP con esta sectaria impugnación.

Tres navajazos traperos y por la espalda a la educación pública. Tres heridas sin amor ante las que no cabe la resignación de la muerte sino la lucha por la vida de nuestro sistema educativo. Nos toca por pelear por nuestros derechos porque de ello depende el futuro de nuestros hijos.

Foto.El País.

Si soñaras siempre, si amaras…

SI SOÑARAS SIEMPRE, SI AMARAS…
José Hierro

Si soñaras siempre, si amaras
olvidándote, abandonándote…

Pensaría por ti las cosas
dejando que me las soñases.
Con mi velar y tu soñar
el camino sería fácil.
Yo daría los nombres justos
a los sueños que deshojases.
Encontraría para ellos
la voz que los encadenase,
la forma exacta, la palabra
que los llena de claridades.
Me acercaría hasta ti como
si fueses una orilla madre.

Y qué descanso dar al alma
sombras que el alma apenas sabe.
Yo no diría de ti: era
blanca y hermosa y joven y ágil;
tenía bellos ojos tristes
abiertos sólo a realidades
Yo diría de ti: es mi fresca
raíz que de los sueños nace,
la música de mis palabras,
el hondo canto inexplicable,
la prodigiosa primavera
que en las hojas recientes arde,
el corazón caliente que ama
olvidándose, abandonándose.

Tú lo sabrás un día. Entonces
será demasiado tarde.

Van a por todo

Este vídeo elaborado por el PSOE recoge todas las agresiones que Rajoy y el Partido Popular ocultaban contra el estado del bienestar, o lo que es lo mismo contra las familias. En cuatro meses, motosierra en mano, han ejecutado un recorte salvaje de servicios públicos fundamentales, sin importarle los tremendos sacrificios a los que se verán sometidos la inmensa mayoría de los españoles. Esta semana ha sido espacialmente agresiva con el recorte adicional de 10.000 millones en sanidad y educación. Nos han colado, entre otros hachazos, el copago de medicamentos, el aumento de la ratio de las aulas y el despido de unos 100.000 profesores interinos y el brutal incremento de las matrículas universitarias. No se frenan ante nada. Tras los tijeretazos sociales, ahora se afanan en la poda de la calidad de nuestra democracia. Van al asalto de RTVE para someterla al control de la Moncloa, quieren ejercer una presión férrea sobre sus profesionales, como en los tiempos de Urdaci, y para ello tienen que demoler los avances legislativos dados en la etapa socialista para desgubernamentalizar la cadena pública y garantizar su independencia. Y todo este arsenal de recortes lo hacen por decreto-ley, una forma autoritaria de entender la acción de gobierno, que supone el desprecio a las Cortes y busca cercenar el debate político y acallar las voces discrepantes. Tienen tanta prisa en imponer su agenda ideológica que no pueden a aguardar al trámite parlamentario y eso que cuentan con una mayoría absolutísima en las dos cámaras. Ya no disimulan sus intenciones. Van a por todo.

Mentiras e improvisación

Si lo sabía y no lo contó, mentía. Y si no lo sabía y ahora lo aplica desde el Gobierno, improvisa. O es posible que sea la combinación de las dos hipótesis expliquen los vaivenes y la impericia de Mariano Rajoy en estos escasos cuatro meses desde su llegada al Palacio de la Moncloa. Sabía que iba a poner en marcha una serie de medidas y nos engañó primero en las generales de noviembre y después en las andaluzas de marzo, guardó su dichoso programa ocultó con un objetivo espurio,  y también ha tenido que articular sobre la marcha una serie de medidas por las presiones de los mercados, la tutela de Bruselas y Merkel y por el desconocimiento de una crisis económica internacional que este supuesto estadista, desde su fetichismo simplón, achacaba exclusivamente a la labor de Zapatero. Qué lejos queda ese mantra de cuando se vaya Zapatero, en España se recupera la confianza de la mano del Partido Popular. Ese mensaje merece hoy la consideración de propaganda barata y engañosa, de mercadería fútil.

Así que suena a gran sarcasmo oír a Rajoy desde el otro lado del charco (por cierto, ha hablado más en su periplo por México y Colombia que en las últimas semanas en nuestro país) rechazando que no hay improvisación en la agenda del Gobierno y que tiene todas las reformas (léase recortes) planificadas hasta el verano. Nos pretende este santo varón vender una moto averiada y ya estamos hartos que se nos intente tomar el pelo. Si tiene un calendario de ajustes brutales, ¿por qué no lo contó antes y por qué ahora lo vende por fascículos? Da la sensación que trata de achicar agua cada vez que se produce una imprevista vía de entrada. Y casualmente siempre en el mismo sentido: ajustar cuentas a las familias y a las clases medias y trabajadoras imponiendo su agenda ideológica que nos sume cada vez más en la sima de la recesión económica y de la desesperanza ciudadana.

Dice un proverbio chino que para salir del hoy antes hay que dejar de cavar. En cambio, el presidente del Ejecutivo no deja de hacer más profundo el socavón con bandazos, incumplimientos y decisiones precipitadas e injustas, con lo que hace cada vez más difícil que España pueda salir del hoyo.

Foto.- Efe.

La cicatriz

Todas las heridas dejan una cicatriz. El Rey ha pedido disculpas por el triste episodio del safari de Botsuana. No le quedaba otra: con un patinazo tan sonoro y tan inconveniente, la única salida posible era entonar el mea culpa. El clamor social obligaba a dar la cara y asumir sin paliativos un error tan mayúsculo. Los medios de comunicación ya han pasado página y aceptan el acto de contrición del monarca. Sólo queda saber cómo responde la opinión pública, especialmente sensible en estos momentos, y si se conforma con un simple gesto o insiste en una adaptación de los usos y costumbres de la Corona acorde a los tiempos que corren. El yerro de Don Juan Carlos ha provocado un profundo malestar y la gente ya no está para tonterías. El daño en el prestigio, aunque tiene cura, ha sido profundo, más de lo que muchos analistas quieren ver, y semejante rasguño requiere de una sutura más compleja que una simple comparecencia pública. La Casa Real tiene que dar más pasos en materia de transparencia para que este doloroso desliz no degenere en desconfianza hacia la institución. La cicatriz que ha quedado tras la caza de elefantes ha de ser el recordatorio permanente para evitar reincidencias.