Falsos mitos sobre la sanidad pública

Algunos datos que desmontan los falsos mitos construidos por el neoliberalismo contra la sanidad pública. La derecha miente en su afán de favorecer el negocio privado y dinamitar los servicios públicos esenciales del estado del bienestar.

LA GESTIÓN PRIVADA ES MÁS EFICIENTE: FALSO. LA GESTIÓN PRIVADA ES MÁS CARA Y GENERA MÁS GASTO ADMINISTRATIVO.

  • Holanda ha elevado su gasto de forma extraordinaria tras introducir a gran escala la gestión privada en la sanidad. En cuatro años, el gasto sanitario de Holanda ha crecido el doble que el de España.
  • Los gastos administrativos son más altos en los países que de-penden de los seguros privados. En EEUU, con este sistema, el gasto administrativo es el 7% del sanitario. En España, es el 2%.

LA DESCENTRALIZACIÓN DE LA GESTIÓN SANITARIA ES POCO EFICIENTE: FALSO. NO HAY NI UN ARGUMENTO ECONÓMICO PARA RECENTRALIZAR LAS COMPETENCIAS EN SANIDAD.

  • Un reciente informe de la OCDE sitúa a España entre los países con un sistema sanitario más eficiente.
  • Andalucía tiene un tamaño mayor que 14 países de la UE.

EL COPAGO (O REPAGO) ES UNA SOLUCIÓN PARA AUMENTAR LA FINANCIACIÓN: FALSO. EL COPAGO ES CARO, SUPONE UNA BARRERA PARA LA SANIDAD Y GENERA DESIGUALDADES.

  • La aplicación informática para implantar el copago es más cara que los beneficios recaudatorios.
  • Es una barrera para las personas con escasos recursos.
  • El paciente no acude a Atención Primaria sino que llega a la sanidad con la enfermedad más avanzada, lo que convierte en más caro y complejo el proceso.

De coquinas y cuervos

No hace falta tener dotes de adivino para pronosticar que habría pasado si los últimos recortes y los últimos embustes de Mariano Rajoy se hubieran conocido antes del 25 de marzo. El resultado de las elecciones autonómicas habría sido otro y Javier Arenas estaría ya cogiendo coquinas en las playas de Punta Umbría. La deliberada estrategia de dilación escondía una brutal agresión a las familias y las clases medias y trabajadoras: ajuste de 27.300 millones de euros en los Presupuestos Generales, una amnistía fiscal para los grandes defraudadores para insulto de los que pagamos religiosamente nuestros impuestos y una poda adicional de 10.000 millones en educación y sanidad (y eso que el inquilino de la Moncloa prometió que no metería la tijera en estas partidas). Con estas tres nuevas (infames) variables más la primera remesa de demolición del estado del bienestar de 15.000 millones en diciembre, la subida de impuestos (incumpliendo todas las promesas del PP) y la agresiva y regresiva reforma laboral habrían conducido a Javier Arenas a un fracaso aún más rotundo e inapelable que el cosechado hace unas fechas. El escaso punto de ventaja de las urnas se habría convertido en varapalo de dimensiones impresionantes.

Ya sabíamos que tanta demora calculada ocultaba una tala inmisericorde de derechos ciudadanos y servicios públicos. Tanto tacticismo de los gurús del Palacio de la Moncloa no sólo no ha deparado réditos electorales a los peperos, sino que ha aumentado la ira de los mercados. Se presentan unos presupuestos injustos e insolidarios el 30 de marzo y nueve días después el propio Gobierno se hace una enmienda a la totalidad a su propio proyecto con un recorte extra de 10.000 millones en servicios públicos fundamentales como educación y sanidad. Todo para calmar a ese ente invisible e insaciable que responde al nombre de mercados. La reacción de esta hidra financiera ha sido justo la contraria: pese a los nuevos sacrificios concedidos por Rajoy sobre el altar del pensamiento único, los especuladores redoblan su acoso hacia las finanzas españolas. Eso es lo que nos pasa por dar de comer a los cuervos… Te acaban sacando los ojos. Y lo que más duele: no hacemos nada por evitarlo.