Hace 32 años

Han pasado ya 32 años. Una mañana de 28 de febrero se levantó Andalucía con la ilusión de romper con su destino. Muchos balcones de los barrios obreros de nuestras ciudades y pueblos amanecían engalanados con la bandera blanca y verde de la esperanza y el compromiso con un futuro mejor. En mi casa colgaba la enseña andaluza, como en otras ocasiones durante los primeros años de la Transición, reivindicando nuestra capacidad para decidir por nosotros mismos. Los hombres y mujeres de esta tierra estaban llamados a votar (a mí me quedaban aún tres años para adquirir el derecho al sufragio). Sabíamos lo que nos estábamos jugando. Fue un referéndum plagado de obstáculos y trampas por parte de la derecha gobernante. Pero Andalucía se levantó, alzó su voz y superó el reto. Con cierto suspense. Almería no alcanzó en primera instancia el 50 por ciento de síes que exigía el draconiano mecanismo impuesto por el Gobierno de UCD. (Se exigía que en todas las provincias la mayoría absoluta de las personas censadas diera su apoyo a la vía del 151 de la Constitución o, lo que es lo mismo, el mismo nivel de autogobierno que las comunidades históricas, Cataluña, País Vasco y Galicia). Fue un rotundo triunfo político, un grito de liberación muy mayoritario, pero nos acostamos con la incertidumbre sobre si la enorme contestación andaluza se quedaría en saco roto por unas décimas en Almería. No paró la presión de los dirigentes de la izquierda andaluza, encabezados por el presidente preautonómico Rafael Escuredo. Se supo que el censo no había sido depurado y permanecían hasta personas fallecidas. El grito incontestable del pueblo andaluz, el éxito de la movilización social, junto al descubrimiento de las argucias de los entonces mandatarios del Gobierno para hacer descarrilar el proceso, nos condujeron inexorablemente a adquirir una autonomía de primera no sin esfuerzo y sufrimiento. Se imponía la lógica y el sentir de los andaluces. Desde entonces, con aciertos y con algunos errores, nos hemos ido ganando nuestro futuro. Un futuro que no podemos poner en riesgo el 25 de marzo. Aquéllos que se presentan como adalides del cambio no son más que ángeles exterminadores de nuestras conquistas.

Foto.ABC.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s