Esperando el adiós de ETA

La Conferencia Internacional de Paz celebrada ayer en San Sebastián sólo adquirirá sentido y valor si viene acompañada de la renuncia definitiva de ETA al terrorismo. Las conclusiones de la cumbre apuestan nítidamente por el cese de la violencia, aunque adoba el documento con jerigonza propia de la izquierda abertzale (hablar de confrontación armada suena a tomadura de pelo) dando la sensación de cierta equidistancia entre demócratas y terroristas, víctimas y verdugos. No es mala noticia, empero, que el entorno político de la banda, el mundo batasuno, se sume al desarme y abandono de las armas de los etarras y a priorizar la vía institucional en la consecución de sus objetivos políticos. Entretanto se produce ese ansiado comunicado de ETA poniendo fin a casi cuarenta años de barbarie y sinrazón, sólo cabe la cautela y la aplicación de las normas de un estado de derecho que han conducido a la banda a su desaparición. No conviene especular, pero cada día parece más cercano. La fuerza de la razón se ha impuesto a las pistolas.