Tráfico caótico

En movilidad Sevilla ha vuelto al siglo XX. Casi tres meses después de la derogación del Plan Centro, el casco histórico es un caos de tráfico. La restricción a los vehículos privados había mejorado la calidad de vida de los vecinos del distrito, la velocidad comercial del transporte pública o la conservación del patrimonio histórico artístico, no se había resentido el comercio y se había reducido mucha contaminación atmosférica y acústica. Con algunos problemas en su aplicación, el Plan Centro estaba resultando más que satisfactorio para el conjunto. Ahora el centro es un despropósito: accesos colapsados, coches en las aceras, en cualquier esquina o en doble fila, un trasiego de tráfico rodado que ralentiza el servicio público y que dificulta el tránsito o incomoda a los propios vecinos.

El milagrero alcalde de la ciudad, Juan Ignacio Zoido, no pudo soportar que sus profecías apocalípticas no se cumplieran y se cargó lo que funcionaba por un mal entendido concepto del poder… Y lo que es peor, lo hizo sin tener una alternativa. Su respuesta ante la marabunta automovilística se reduce a recaudar a lo bestia. Primero, con la Policía Local friendo a multas a diestro y siniestro y, en el horizonte cercano, la reimplantación de la zona azul para seguir metiendo la mano en la cartera del contribuyente. Recetas del pasado para una Sevilla que había apostado claramente por el futuro. Los pasos atrás son evidentes tanto para los vecinos del centro como los de otras zonas de la ciudad.

Sólo ha ganado la arrogancia de una persona como Zoido que no podía admitir que una buena iniciativa del gobierno anterior siguiera vigente. Hoy, todos sufrimos el capricho de una decisión tomada con las vísceras y no buscando el interés general de Sevilla.

Foto.El Correo de Andalucía. Atasco en la calle Martín Villa, a apenas 50 metros de la Campana, kilómetro cero de Sevilla.

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