Impuestos a los ricos y la banca

Ha estado esta mañana Alfredo Pérez Rubalcaba en la Cadena Ser y, más allá de mis afinidades ideológicas, ha brillado en la entrevista realizada por Carles Francino, máxime en un momento tan complicado e incierto como el que nos está tocando vivir, con la sombra de una nueva recesión en el horizonte. No nos va a sorprender a estas alturas su capacidad oratoria, su profundidad intelectual o su sagacidad política. Durante muchos años de gestión pública, Rubalcaba ha ido cincelando esa imagen de político serio, honesto y preparado. Ha lidiado bien las preguntas y ha emitido con calma, credibilidad y aplomo propuestas creíbles y posibles. No es tiempo de promesas vacuas ni de retórica vana. Sólo se puede poner sobre el tapete lo que se vaya a cumplir. Hechos y no palabras o recetas-milagro exige la sociedad española.

Rubalcaba ha avanzado los ejes de su programa fiscal con dos medidas muy concretas, netamente de izquierdas. Así, ha anunciado que incluirá en su contrato con la ciudadanía impuestos para los que más tienen y para los bancos. Con el nuevo gravamen del patrimonio y al sector financiero piensa recaudar 2.500 millones de euros para dedicarlos en su integridad a políticas de empleo, dirigidas especialmente para los más jóvenes. Para marcar distancias y retratar al PP se ha negado rotundamente al copago sanitario: no lo ve ni necesario ni razonable, sería un doble imposición al ciudadano. El candidato socialista es una garantía para el mantenimiento del estado del bienestar y salta a la arena electoral con bríos y mucha moral (“Voy a salir a ganar”). La derecha donde gobierna ha sacado la tijeras de podar y lo está haciendo añicos. Busque, compare y si encuentra algo mejor…