La casa cerrada

LA CASA CERRADA
África Pedraza

Un rosal un macetero, rojas flores y amarillas,
un almendro y un cerezo, arrullados por la brisa,
la ilusión de breves sombras por las ramas prendidas
asoman por la baranda de la escalera sumida.

Ha tiempo que la mansión cerró su puerta enmohecida,
fue un adiós en un principio, al esplendor de otros días;
pero las flores han vuelto con más belleza y lozanía
esparciendo nuevo aroma en el recinto sin vida.

Bajo el alero de arcilla miles de nidos avisan
el paso alegre y fugaz de las negras golondrinas,
y la primavera de luces y colores vestida
anuncia en los tornasoles su libertad no perdida.