La mejor defensa…

…un buen ataque. El Partido Popular se ha lanzado a la ofensiva en lugar de guardar un prudente luto tras la dimisión Francisco Camps. Su ariete más corrosivo, Esteban González Pons, ya ha destilado su veneno. No se cortan, no se arredran, no actúan desde la mesura y la ponderación. Se mueven con rabia, cual animales acorralados, disparando con infamias y difamaciones para tapar sus vergüenzas. Haría bien Rajoy de refrenar tanto rencor y tanta inquina de sus subalternos ante un episodio tan poco honorable. Ha caído el presidente de la Generalitat valenciana, sostenido con alfileres hasta el 22 de mayo para salvar el obstáculo electoral. Los trajes no dejan de ser la punta del iceberg del mayor escándalo de corrupción de España, el caso Gürtel. Mucho ha resistido cuando desde un punto de visto ético su permanencia en el poder no tenía un pase. Ahora querer convertirse en mártir o víctima, santificarlo por su forzado sacrificio, no cuela. La podredumbre se huele desde muy lejos. Once imputados se sientan en la Corts valencianas y el Partido Popular dejando su código ético como papel mojado. Un contertulio de la Cadena Ser hablaba esta mañana de la “gusanera” en la que se tornado la Comunidad de Valencia en la era Camps. El caso Gürtel, con los “amiguitos del alma” de Camps como principales protagonistas, es el asunto de corrupción más importante pero no el único. También el caso Brugal, el lamentable historial de corruptelas e irregularidades de Carlos Fabra, dos presidentes provinciales del PP en la picota… Suma y sigue. Con este expediente, salir a dar lecciones o tirar a matar desde el cinismo se antoja una reacción tan patética como impresentable.