¡Con preguntas!

Se ha generado un interesante movimiento en Twitter contra el hábito de una parte del arco político de convocar actos y ruedas de prensa sin aceptar preguntas de los periodistas. Con el hashtag #sinpreguntasnocobertura, un grupo de redactores, hartos de la deriva que va tomando el asunto, han puesto en marcha esta oportuna iniciativa para mostrar su indignación por las limitaciones que imponen ciertos políticos (y también otros personajes públicos) al ejercicio de su profesión. Esperemos que surta algún tipo de efecto, aunque no albergo muchas esperanzas.

En mis clases de postgrado, suelo poner como ejemplo de estos usos restrictivos los 16 días que se llevó Mariano Rajoy sin atender a los periodistas que lo seguían en la caravana electoral de las generales de 2004. Desde entonces hasta ahora, este técnica elusiva del control periodístico se ha generalizado y algunos la han convertido en norma.  La Federación de Asociaciones de la Prensa de España (FAPE) y otros foros gremiales llevan tiempo alzando la voz contra esta mecánica endiablada que agrede la autonomía de los profesionales y menoscaba principios constitucionales como el derecho de la ciudadanía a recibir un información veraz.

Los medios de comunicación juegan un papel fundamental en las sociedades democráticas como órganos legitimados para mediar entre los poderes públicos y la ciudadanía. Si se les limita su función (que ha de estar sujeta a la deontología y la búsqueda de la verdad y el interés general) o se reduce su libertad en el ejercicio periodístico, se empobrece la democracia. Si persisten determinados actores públicos en esta tendencia, los reporteros tendrían que hacer un plante y dejar de asistir a foros donde sólo los quieren hacer altavoces de propaganda.