Con los compañeros de El Correo

Mi carrera periodística arrancó en El Correo de Andalucía a finales de los ochenta del siglo pasado (¡ya ha llovido!). Dejé la Carretera Amarilla, sede de la empresa durante mucho tiempo, en verano de 1991 para enrolarme en un rotativo de la competencia, el ya desaparecido Diario 16 de Andalucía, aunque siempre me produce un pellizco de emoción evocar mis tres primeros años de profesión en esta cabecera histórica rodeado de un grupo humano de bandera (más que una redacción parecía una familia).

Desde entonces hasta ahora la vida ha dado muchas vueltas para todos. El Correo ha sufrido todo tipo de avatares, ha superado crisis, ha cambiado varias veces de propiedad, ha resurgido de sus cenizas como el ave fénix cuando muchos daban por liquidado al decano de la prensa sevillana. Ahora, como muchas empresas informativas, incluso las más poderosas, este veterano diario está atravesando malos momentos. El año pasado recortaron ya la plantilla y en estos momentos hay sobre la mesa diez nuevos despidos.

Los profesionales de El Correo tienen coraza (esa cabecera imprime carácter) y se están movilizando por el futuro laboral de este grupo de compañeros damnificados. Vaya desde aquí, máxime como antiguo empleado de la casa, mi solidaridad y mi ánimo.