Colegio de periodistas

Si mis noticias son correctas, el Gobierno de Andalucía tiene tiene prácticamente ultimado el proyecto de ley para la creación de un Colegio de Periodistas en esta tierra. Posiblemente no sea la panacea, pero en la actual situación de desregulación de este gremio puede constituir una ventana a la esperanza. Para un náufrago en alta mar una tabla a la que agarrarse puede significar una posibilidad cierta de salvación.

El colectivo de periodistas sufre posiblemente los mayores índices de precariedad laboral de la economía española para mayor gloria de unas empresas que se benefician sin misericordia de esta situación insostenible y que no sería tolerada por otros sectores profesionales. Sueldos ridículos (excepto las megaestrellas), contrataciones temporales o bajo la triquiñuela de la colaboración, becarios cubriendo plaza de trabajadores seniors, plantillas insuficientes o jornadas laborales interminables constituyen la tónica en la inmensa mayoría de las redacciones, salvo en los medios públicos o en una minoría de privados donde aún se gestiona con ética empresarial. (Sin entrar en otras consideraciones aún menos edificantes como la presión de la línea editorial en los contenidos estrictamente informativos).

El dumping entre los propios periodistas contribuye a este panorama: siempre hay un joven licenciado dispuesto a enrolarse a una cabecera cobrando menos dinero que el que ocupa con provisionalidad dicho puesto. Y por si no fuera suficiente, el divismo y la vanidad de los redactores, todos inminentes Pulitzer, y la ausencia casi absoluta de organización corporativa y/o sindical hace el resto para definir este cuadro tétrico. El intrusismo (y no lo planteo de forma estricta porque no se pueden poner puertas al campo y menos en periodismo) permite que cualquiera se coloque la etiqueta de periodista por el simple hecho de difundir rumores o vociferar en lamentables programas televisivos.

Más que nunca hace falta un andamiaje legislativo que delimite unas condiciones sociolaborales para este colectivo profesional. Como escribía mi amigo Paco Perujo en su artículo De la facultad al colegio, los periodistas reclaman un “blindaje jurídico para el ejercicio de la profesión de informar” aunque este impulso no significará, como por ensalmo, “la solución inmediata de los problemas” que machacan a tantos proletarios de la pluma o el micrófono. Pese a todo, el Colegio se antoja como una vía posible para la dignificación profesional de este colectivo invertebrado.

Viñeta.Forges en El País.