Tensiones aeroportuarias

Acabamos de salir del embolado de los controladores aéreos, un colectivo que nos sometió a un pulso en toda regla y puso en jaque a este país durante el puente de la Constitución, y ahora los trabajadores de AENA, sociedad que gestiona los aeropuertos españoles, lanzan otro órdago con una amplia convocatoria de huelga que afecta a fechas tan señaladas como la Semana Santa o los días clave del verano. Con cuarenta días por delante para la negociación, habrá que presumir que todo obedece a una estrategia maximalista de los sindicatos para aflojar a la empresa, que en este caso nos representa a todos los ciudadanos de España.

Está posición de fuerza de la representación de los trabajadores tiene sin duda unos efectos nocivos sobre la economía de nuestro país y asesta un golpe al sector más potente de nuestro tejido productivo que es el turismo. ¿Cuántos viajeros de dentro y fuera de nuestras fronteras desistirán de sus planes de ocio ante la amenaza de ver truncadas sus vacaciones por la huelga de los operarios de AENA? Reconociendo los derechos de cualquier trabajador a defender sus derechos con los mecanismos que les concede el estado de derecho, a nadie se le escapa que esta decisión preventiva es inoportuna y especialmente perjudicial en un momento en que España empieza a apuntalar su recuperación económica después de más de dos años de severa crisis internacional.

En el quiosco nacional, esta protesta sindical recibe duras críticas. En El Mundo se califica la huelga de “abusiva” y se considera un “chantaje“. Dice este rotativo: “El calendario de paros es tan desorbitado, desproporcionado y dañino que pervierte la reivindicación laboral y se convierte en un chantaje inaceptable al Estado, abusando de una posición de dominio en un sector estratégico de nuestra economía“. ABC, en portada, subraya que “los viajeros vuelven a ser rehenes”, mientras que El País, con un título más descriptivo, publica que “los sindicatos amenazan con 22 días de huelga en fechas clave”.

El clamor en los medios de comunicación es generalizado ante este nuevo conflicto que se cierne en un horizonte cercano. Esperemos que haya acuerdo, hay tiempo más que de sobra para ello, y todo se quede en agua de borrajas. Aun así, el sector turístico habrá sufrido un contratiempo de cierta consideración. Así que el consenso de AENA y los sindicatos cuanto antes mejor.