8 de marzo: ni un paso atrás

Se cumplen 100 años de la primera celebración de un día internacional dedicado a la mujer, una efeméride que la ONU conmemora hoy con solemnidad y un amplio catálogo de demandas. En 1911, en cuatro países (Austria, Alemania, Dinamarca y Suiza) se organizaron actos para avanzar en la igualdad con un destacable éxito de convocatoria, en torno a un millón de No fue un 8 de marzo sino el 19 de marzo y las proclamas fueron el derecho de las mujeres a votar y a ocupar cargos públicos, además del derecho al trabajo, a la formación profesional y a la no discriminación laboral.Desde entonces se ha recorrido un largo camino, desigual según los países y las culturas. Esa realidad obliga a mantener el carácter reivindicativo de esta jornada. Por ese motivo, no se puede dar ni un paso atrás en las conquistas, aunque determinadas corrientes de pensamiento conservador quieran aprovechar la situación de crisis internacional para desandar el camino andado con tanto esfuerzo.

En España, se ha avanzado mucho desde la llegada de la democracia, en especial en los últimos años, pero aún queda por hacer. Desde el punto de vista legal, con el impulso del Gobierno socialista, se ha dado un impulso sin precedentes, con la ley integral contra la violencia de género o la ley de igualdad por destacar dos normas dentro de una gran apuesta a la que el Partido Popular sólo ha contribuido parcialmente y arrastrado por la opinión pública. En Andalucía, como se reconocía en la declaración institucional aprobada en el Parlamento por unanimidad, hemos alcanzado las mayores cotas de igualdad en la historia.

No nos podemos conformar con estos logros, nuestro objetivo ha de ser la igualdad real y efectiva. Empaña la conmemoración de este 8 de marzo el dolor por una víctima mortal más por violencia de género en Madrid, en un año que está resultando dramático en este capítulo. Éste es el problema más grave que impide que mujeres y hombres vivamos en plano de igualdad, pero no el único. Hay que avanzar en la corresponsabilidad familiar, en la equiparación salarial y en el empoderamiento en lo público y, sobre todo, en lo privado de la mujer.

La igualdad de la mujer no sólo es una cuestión de justicia, sino de eficiencia económica y de fortalecimiento del estado del bienestar. Os recomiendo un artículo de Meli Galarza, El feminismo ante la crisis, que profundiza en acciones concretas que facilitarían la igualdad real y efectiva entre hombres y mujeres. Resume en tres los requisitos imprescindibles para alcanzar este objetivo: incorporar el talento y la capacidad de las mujeres al mercado laboral, conseguir una mejor organización del tiempo y contribuir a un modelo social libre de violencia.

Ha de ser ésta una lucha colectiva de la sociedad, de mujeres y hombres al unísono. El compromiso de la igualdad no se puede reducir el 8 de marzo, este compromiso ha de presidir nuestras actuaciones todos los días del año.