En casa de Herrero…

En casa de (Santiago) Herrero, empresa de palo. El presidente de la patronal andaluza se ha descolgado con un anuncio de plante a los actos institucionales del 28-F, día de la comunidad autónoma. Herrero quiere mostrar así su incomprensible disconformidad con la supuesta exclusión de empresarios en las distinciones que concede la Junta con motivo de esta celebración. Me da que el patrono mayor de estos pagos tiene una visión muy reducida de lo que es la empresa. ¿O acaso el restaurador Dani García, que posee dos establecimientos con dos estrellas Michelín, no es un emprendedor que crea puestos de trabajo? ¿O la bailaora María Pagés, con una compañía integrada por una treintena de artistas, no es una empresaria que genera empleo? ¿O Juana de Aizpuru, galerista reconocida como hija predilecta de Andalucía, no dinamiza el sector de la cultura produciendo no sólo arte sino también riqueza?

Da la impresión a tenor de las palabras de Herrero que el sector servicios o las industrias culturales no son empresas. Ya se manifestó el presidente de la Confederación de Empresarios de Andalucía contra las ayudas que la administración concede al flamenco, patrimonio inmaterial de la humanidad según la Unesco, un sector que da empleo a varias miles de personas y que tiene una aportación pequeña pero valiosa y para nada desdeñable al Producto Interior Bruto de esta tierra. Me aventuro a pensar que este desaire de Herrero a los actos del Día de Andalucía tiene más que ver con que no están sus empresarios entre los premiados. Empresarios hay muchos y no todos se enrolan en la CEA.

Se podía haber buscado una mejor excusa para justificar su espantada en esta jornada de tanto valor simbólico para Andalucía. Todo este revuelo suena a pueril pataleta.