Tres años en la blogosfera

Ya han pasado tres años desde aquel 22 de enero de 2008 que abrí esta ventana indiscreta en internet. Este blog alcanza su tercer aniversario. Nació con la vocación de compartir mis reflexiones políticas, mis opiniones sobre el papel de los medios de comunicación, mis preferencias poéticas y musicales y algunas inquietudes personales confesables (otras pertenecen al ámbito exclusivo de la intimidad). Y 1.097 días después mantengo el mismo compromiso personal con la blogosfera. Cuento con diferentes herramientas de las catalogadas como 2.0 y, sin minusvalorar las demás, esta bitácora es mi preferida. Quizá porque me da la posibilidad de escribir y dar rienda suelta a través de las distintas entradas mi vocación periodística.

Este año he acudido todos los días a las cita, actualizando y dotando este modesto escaparate de contenidos diversos, aunque con una preferencia de asuntos de índole política. Un reto que me impuse desde el pistoletazo de salida al que doy respuesta más por pasión que por disciplina. Redactar y exponer mi visión (por supuesto, subjetiva y falible) constituye una evasión. Con motivo de este cambio de dígito, me mantengo fiel a la premisa de acudir a diario al quiosco digital y con el deseo de generar textos con algún interés. Por último, quiero agradecer a todos aquellos que me leéis o me sufrís la constancia de visitar este rincón del ciberespacio.

Para este cuarto ejercicio que hoy empieza, un poema de Mario Benedetti:

CHAU NÚMERO TRES

Te dejo con tu vida
tu trabajo
tu gente
con tus puestas de sol
y tus amaneceres
sembrando tu confianza
te dejo junto al mundo
derrotando imposibles
seguro sin seguro
te dejo frente al mar
descifrándote a solas
sin mi pregunta a ciegas
sin mi respuesta rota
te dejo sin mis dudas
pobres y malheridas
sin mis inmadureces
sin mi veteranía
pero tampoco creas
a pie juntillas todo
no creas nunca creas
este falso abandono
estaré donde menos
lo esperes
por ejemplo
en un árbol añoso
de oscuros cabeceos
estaré en un lejano
horizonte sin horas
en la huella del tacto
en tu sombra y mi sombra
estaré repartido
en cuatro o cinco pibes
de esos que vos mirás
y enseguida te siguen
y ojalá pueda estar
de tu sueño en la red
esperando tus ojos
y mirándote.