Camaleones

La derecha ha puesto en marcha la trituradora para hacer trizas el estado de las autonomías. Los sectores más reaccionarios de este país, la caverna retrógrada y nostálgica, nunca se han sentido cómodos en esta España plural y descentralizada y ahora han salido en tropel como una jauría. No votaron el título VIII de la Constitución y, pese a todo, un prohombre como Manuel Fraga, adalid de ese no y del centralismo desde la reconvertida AP, acabó siendo presidente de Galicia. Piensan una cosa, dicen otra y hacen lo que les conviene en cada momento en un claro ejercicio camaleónico, de ductilidad y oportunismo.

Ese pedigrí rancio de antaño es el que aflora en estos momentos. José María Aznar, jefe de escuadrón de los renacionalizadores, ha tocado corneta para desamortizar el mapa autonómico. Y como al flautista de Hamelín le siguen todos, desde Mariano Rajoy a Ana Mato, desde María Dolores de Cospedal hasta Esteban González Pons. Sólo hay uno que renquea e intenta disimular la dinámica endiablada del grupo y, con muchos fuegos de artificio y trucos de prestidigitador ramplón, pretende descafeinar, al menos de cara a la galería andaluza, la verdad que le marcan desde sus cuarteles generales.

Javier Arenas busca difuminar la tozuda realidad que se cocina en las calderas de la FAES y se sirve en la sede nacional de la madrileña calle Génova. Su pasado le pesa como una losa. El PP apuesta por la involución, por volver al diseño autonómico anterior al referéndum andaluz del 28 de febrero de 1980, una auténtica revolución cívica que impuso el ‘café para todos’ y no para dos o tres autonomías de las catalogados como históricas. En ésas vuelven a estar ahora los peperos, según desvela ex presidente de la Junta Rafael Escuredo, coqueteando con las nacionalistas vascos y catalanes para mantenerles el techo competencial que les quieren rebajar a los demás.

Que se deje Arenas de m0nsergas y de retórica hueca porque la suerte (es decir, la hoja de ruta) de su partido está trazada. Tijeretazo autonómico general y café para unos pocos (van a guardar cierta consideración con algunos nacionalismos). Si van por ese camino del agravio y de la marcha atrás, a lo mejor se encuentran con otro 28-F. Nadie en Andalucía va a tolerar la injusticia. Tampoco se aceptará la demolición total del modelo.