Cortinas de humo

Esta mañana, en la Comisión de Presidencia del Parlamento de Andalucía, aludí a que algunos representantes del Consejo Audiovisual (en concreto a tres, dos propuestos por el PP y otro por el PA, aunque todos actúan al son que les marca Javier Arenas) emplean el modus operandi de la kale borroka, una forma de desenvolverse caracterizada por la violencia institucional y la intolerancia con objeto de torpedear el prestigio de la institución, cumpliendo órdenes de la mano que les mece la cuna, y por su actitud reprobable en relación con otros compañeros y el personal adscrito a dicho órgano.

Los consejeros citados han saltado como un resorte y quieren que el CAA al que tanto vilipendian ponga la cara por ellos. Una reacción, por supuesto humana y entendible, que sólo pretende tapar el ridículo y la aberración democrática del PP negándose a debatir el informe anual del CAA correspondiente a 2009, con una argumentación carente de solvencia jurídica e injustificable desde un punto de vista político, debido a la sustitución por enfermedad del actual presidente en la persona del consejero Francisco Cervantes. En este sentido, el PP, a través de sus peones de brega, han sacado de contexto unas declaraciones, dándose muchos golpes de pecho, cuando desde el primero hasta el último de los militantes del PSOE condenamos el terrorismo sin paliativos y tenemos el mismo, o más respeto si cabe, por las víctimas, todas las víctimas sin excepción, producidas por esta lacra terrorista.

En este caso, me he limitado a expresar una crítica hacia una actitud que considero muy irresponsable e inapropiada en las instituciones democráticas. Estos miembros del CAA, además de alentar el descrédito de una institución en la que no creen, demuestran una absoluta falta de respeto personal hacia sus propios compañeros, profiriendo insultos a otros consejeros y, especialmente, otras consejeras, en una clara manifestación machista. Han empleado gritos, han formulado amenazas, y han basado su discurso en un lenguaje muy violento, pretendiendo incendiar los debates con métodos poco edificantes. Son comunes, reitero, las descalificaciones personales a otros miembros del Consejo. Los que ahora se rasgan las vestiduras tienen un largo historial que los retrata. Por ejemplo, en una entrevista publicada por ABC (03-09-2007), el consejero Carlos del Barco (PP) se refería a otras consejeras como “las Nekanes”, en un tono tan despectivo como desafortunado. Claro, pero esa forma de manifestarse se ajusta a la libertad de expresión que a los demás nos pretenden mutilar.

El PP y sus terminales en el CAA suelen poner en cuestión el sentido y la utilidad del órgano en el que están representados, frivolizando y ridiculizando las tareas que se realizan. Con esta actitud destructiva, quieren cuestionar la solvencia y la validez de informes técnicos, con acusaciones de manipulación incluso a los funcionarios del Consejo, llegando a acusarlos de actuar de parte, lo cual ha obligado a que varios empleados públicos a presentar peticiones de amparo al presidente.

Los populares se han atrevido, entre otras barbaridades, a despreciar las actuaciones del Consejo Audiovisual en materia de igualdad de género y lucha contra la violencia de género. Para esta gente de la derecha, defender la igualdad es un ejerció intervencionista, injustificado e innecesario. Para los consejeros de la órbita del PP, las propuestas en defensa de la igualdad tienen un tono maximalista, prejuiciado y sectario, y a la violencia de género se refieren a ella como “la mal llamada violencia de género” y trabajar por su erradicación lo ven como “una pérdida de tiempo, dinero y esfuerzo”. En el fondo y también en las formas, el PP está desplegando un discurso trasnochado, justiciero, prepotente y lleno de tics del pasado.

Foto.- Comparecencia de hoy de Francisco Cervantes, presidente en funciones del CAA, en el Parlamento.