Piquetes

La derecha usa a su antojo el doble rasero. Son condescendientes con los suyos y extremadamente exigentes con los demás. Se desprenden sin dificultad de la enseñanza evangélica sobre la paja en el ojo ajeno y la viga en el propio. El Partido Popular y los medios de ideología conservadora han desplegado una campaña intensa y justificada contra los piquetes que, durante la huelga general del 29 de septiembre, sobrepasaron los límites de su derecho constitucional y recurrieron a métodos inadmisibles en democracia.

En Sevilla esta campaña se ha focalizado en los incidentes acaecidos en un restaurante del centro de la ciudad protagonizados por un grupo de sindicalistas entre los que se encontraba el concejal de Izquierda Unida Carlos Vázquez. La derecha le ha puesto precio a su cabeza y, en cierto modo, se merece este chorreo porque no se entiende que un cargo público participe en hechos violentos. Incluso, el Pleno del Ayuntamiento, con el voto de todos los grupos, incluido el suyo, expresó ayer la condena por los tristes sucesos del mesón de marras.

Esta mañana otra barahúnda de signo político opuesto ha hecho de las suyas en la capital de Andalucía. Los radicales movimientos antiabortistas se han concentrado para protestar contra IX Congreso de la Federación Internacional de Profesionales del Aborto y la Contracepción (FIAPAC). Varios miles de simpatizantes provida y grupos de ultraderecha han montado un gran piquete contra un grupo de médicos que cumplen una función social de acuerdo con la ley, igual que los trabajadores del establecimiento hostelero querían ejercer su derecho al trabajo el 29-S. Esta gente ultra de comunión diaria ha agredido verbalmente, con gritos de “asesinos” y “profesionales del negocio de la muerte”, a los sanitarios reunidos en Sevilla. Por si no tuvieran bastante, han iniciado una cruzada, un boicot en toda regla, contra la cadena hotelera que ha albergado la convención médica.

Sobre este aquelarre de fanáticos y reaccionarios, la derecha política guarda un vergonzoso silencio, mientras que sus altavoces mediáticos han jaleado la convocatoria y calentado el ambiente en los días previos. Lo dicho: la derecha siempre con su pintoresca y desigual vara de medir.

Foto.- El Correo de Andalucía.