Puente sobre la crisis


Me ha enganchado este titular de El Periódico de Cataluña. Resume a la perfección lo que va a ocurrir en estos cuatro días de descanso para mucha gente en este país. En Barcelona están los hoteles llenos y en Sevilla la ocupación roza el cien por cien. En la capital de Andalucía no hay puente oficial o, al menos, los niños tienen colegio el lunes con la que muchas familias habrán descartado hacer planes de ocio para cuatro. Eso sí, se esperan muchos visitantes nacionales y de más allá de nuestras fronteras… Y eso que el tiempo no acompaña: se espera un lluvioso arranque de puente y precipitaciones más dispersas en la recta final.

Los medios de comunicación están plagados estos días de datos de normalidad que orillan por unos instantes la angustia que en muchos hogares ha provocado la crisis. Millones de desplazamientos, establecimientos que ponen el cartel de ‘no hay habitaciones’, conciertos y espectáculos donde el papel en taquilla se acabó hace tiempo… Realidades que se comportan como pequeñas válvulas de escape a nuestro día a día cargado de guarismos que acongojan y de perspectivas que no acaban de repuntar. Hay que tomarse un respiro y aparcar la pesadumbre, aunque sólo sea un rato.

Es de suponer que hay puente para la gran mayoría, esa gente que dice que la economía de España va mal pero la suya particular no ha sufrido casi ni un rasguño pese a la situación general, y no para esas personas que han perdido el empleo o que llevan tiempo en el paro sin encontrar un resquicio para el optimismo laboral. Está claro que el discurso social va por un lado y la incertidumbre particular por otro.