Benditas ‘rapadas’

No me entra en la cabeza que alguien se moleste porque la Junta de Andalucía indemnice a las mujeres represaliadas por el franquismo, las popularmente conocidas como ‘rapadas’. Esa insensibilidad no parece lógica ni razonable con unas víctimas inocentes del aparato represor victorioso del golpe de estado de 1936, unas mujeres que sufrieron vejaciones, maltratos y abusos por el simple hecho de ser familiares de izquierdistas y republicanos.

La salida en tromba de la derecha más rancia y de un coro de acompañamiento mediático desaforado (titulares de portada como el de ayer de El Mundo suponen una agresión intolerable) no se justifica con una medida simbólica de reparación de una injusticia histórica, que no busca reabrir heridas, sino cicatrizar un pasado doloroso desde la solidaridad. El objetivo no es la indemnización económica sino la restitución moral de las humilladas.

Cuando el Partido Popular considera este gesto “vomitivo” sólo demuestra que sigue estando a años luz del centro, que aún no ha superado sus complejos históricos. O dicho de otra forma: que sigue siendo muy de derechas y por eso reacciona con acritud y virulencia contra medidas de justicia social.