Movilidad en Sevilla

Sevilla es la ciudad de las personas. No es sólo el lema del ayuntamiento, constituye la realidad de un municipio que ha sufrido una transformación brutal y se ha convertido, especialmente su casco histórico, en espacio para la convivencia, abierto, sostenible y transitable. El ciudadano ha ganado terreno a los vehículos de motor. Ése es el gran triunfo de un modelo pensado para el bienestar de la ciudadanía. Y con la dificultad añadida de la estructura urbanística típica de una ciudad árabe, con una malla muy abigarrada de calles estrechas, muy compleja para la ordenación del tráfico.

Anoche, en la Agrupación Centro del PSOE, donde tengo el honor de ser presidente, compareció el concejal y delegado de Movilidad de la capital de Andalucía, Francisco Fernández, para informar del proyecto de reducción del acceso al casco histórico con automóvil privado. El plan es un acierto para una ciudad que goza de un servicio público más que razonable y avanza en la idea de humanizar la ciudad, hacerla más habitable y atractiva para los convecinos y los que vienen de fuera. Este proyecto, que sólo permite a los no residentes una permanencia de 45 minutos con su coche en el centro, responde a cuatro objetivos básicos: resolver la invasión de espacios de la zona histórica en detrimento de las personas y de las actividades comerciales y turísticas; mejorar los accesos de entrada hoy bastante saturados; evitar el deterioro de la convivencia; y reducir la contaminación. Este plan ofrece muchas ventajas en aras a favorecer las prestaciones del transporte público, la movilidad de los residentes y más facilidades para los trabajos de carga y descarga.

Ante un nutrido e interesado grupo de militantes socialistas, Fran Fernández trufó su intervención de datos interesantes, que, una vez conocidos, merecen la pena incorporar a las reflexiones sobre la movilidad en la ciudad:

  • Por el casco histórico transitan cada día 109.964 vehículos cuando sólo están empadronados 40.160.
  • La calle Águilas soporta un tráfico diario equivalente a 64 kilómetros de vehículos.
  • Sólo con la implantación del sentido único en la Ronda Histórica, además de descongestionar la circulación, se ha reducido un 20% la contaminación atmosférica y un 37% la acústica.
  • Hasta 80.000 usuarios de media diaria suma el servicio público de bicicleta. Los días laborables tienen mayor actividad, lo que demuestra que se ha convertido en una alternativa real de movilidad.
  • En 2009, por primera vez en los últimos 30 años, se ha roto la dinámica de crecimiento del uso de transporte privado y ha aumentado el uso de medios públicos.
  • El tranvía del centro es de las líneas con mayor número de pasajeros.
  • Los 25 kilómetros de carril-bus han sido construidos por gobiernos municipales socialistas. En junio entran en funcionamiento otros 10 kilómetros más. La derecha no ha impulsado ni un centímetro de vías rápidas para el transporte público.
  • El 55% de las plazas de los aparcamientos ubicados en los aledaños del casco antiguo están desocupados en horarios comerciales.

Sevilla cambia para bien. Y lo hace con ritmo y con un objetivo claro. Esta ciudad crece y se hace más moderna, humana y cosmopolita, pese a los agoreros y defensores del inmovilismo, los insufribles próceres de la Sevilla profunda.