La risa como terapia

Reír, además de constituir un indicativo de bienestar, de alegría y/o satisfacción, reporta beneficios al organismo. Una risa al día es saludable, al igual que los plátanos de Canarias, como vendía aquel veterano anuncio de televisión. Un estudio difundido por el diario italiano La Reppublica sostiene que reír que tiene efectos similares al ejercicio y la práctica deportiva: reduce la presión sanguínea, disminuye el estrés, estimula el apetito y activa el sistema inmunológico.

Investigadores de la Universidad Loma Linda en California han alcanzado resultados interesantes tras experimentar con una veintena de voluntarios mediante el visionado de fragmentos de películas o varios sketchs cómicos. La prueba, que se prolongó durante tres semanas, consistía en una sesión de veinte minutos todos los días con los pasajes fílmicos seleccionados. Antes y después de las pruebas, los médicos realizaron exámenes de sangre y los pusieron en comparación con los efectuados después de ver cintas tristes o que podrían generar ansiedad, como Salvar al soldado Ryan.

Las conclusiones son sorprendentes. La risa fuerte y prolongada mejora el equilibrio hormonal en personas con diabetes y un nivel excesivo de grasa en la sangre. El cortisol y la epinefrina (dos sustancias que aumentan durante los períodos de estrés) se redujeron. Una risa al día también aminora el nivel de leptina y aumenta el de grelina, que provoca un aumento del apetito. Esta terapia de risa se convierte en un aliado importante para las personas que reciben quimioterapia, las hospitalizadas por largos periodos o las que sufren depresión después de un duelo.

El efecto de las escenas hilarantes también rebaja el nivel de colesterol y de todas las proteínas que indican un estado de inflamación del sistema cardiovascular y se asocian con el riesgo de la arterosclerosis. Todos estos beneficios, junto con la regularización de la presión arterial y mejorar el tono general del humor, han hecho a médicos estadounidenses concluyeron que una risa prolongada y vigorosa sea equivalente a una sesión de deporte.

Por lo tanto, nada mejor que invertir en la terapia de la risa: gratificante, saludable y gratuita. Los laboratorios farmacéuticos han encontrado un hueso duro de roer.