Empleo y pensiones

Manifiesto del PSOE con motivo de la celebración del Día del Trabajo

Como cada 1 de Mayo, este año los trabajadores y trabajadoras celebramos el Día Internacional del Trabajo, que además del valor simbólico y de memoria histórica que entraña, nos permite manifestar nuestra posición y alertar a la sociedad, de los riesgos que se ciernen sobre el mundo del trabajo.

En estos 120 años que llevamos celebrando en España el Día del Trabajo, cada momento ha tenido su afán, en función de circunstancias económicas, sociales y políticas, siendo incontestable el compromiso de los trabajadores y de sus representaciones colectivos, los sindicatos, con el contexto histórico, habiendo mostrado un evidente grado de responsabilidad social con la adaptación de sus reivindicaciones para el mejor cumplimiento de su cometido permanente e irrenunciable: la defensa de los derechos e intereses de los trabajadores y trabajadoras.

Este 1 de Mayo de 2010 viene a celebrarse en un contexto en que sobre el mundo del trabajo se ciernen incógnitas y problemas viejos, y siempre nuevos, que pueden resumirse en la influencia de la situación económica sobre los derechos del los trabajadores y los sistemas públicos de protección social, señaladamente el futuro de las pensiones, cuestiones que son reconducibles a una preocupación general sobre el futuro del Estado del Bienestar y el modelo social europeo.

Por eso el lema bajo el que los sindicatos más representativos, UGT y CC.OO, nos convocan “Por el empleo con derechos y la garantía de nuestras pensiones” viene compendiar el entero ámbito de preocupaciones que merecen alerta desde el mundo del trabajo. Los trabajadores y trabajadoras socialistas, el PSOE, las compartimos plenamente, como evidencia el hecho de que todas nuestras recientes iniciativas han subrayado las líneas rojas que las necesarias medidas anticrisis no deben traspasar.

Se hace necesario, pues, adoptar medidas de racionalización y eficiencia del gasto público para cumplir el Plan de Estabilidad y Crecimiento que corrija el déficit público y permita sentar bases ciertas para un crecimiento económico y social sostenible y el PSOE siempre ha defendido que, aunque necesarias, el impacto de tales medidas no debe afectar a las políticas sociales ni debe incidir en precarizar el trabajo.

El planteamiento de un debate político y social, en términos de inaplazable, sobre la reforma del mercado de trabajo, de la legislación laboral, y de los sistemas públicos de protección social, nos sitúa en un terreno en que el contexto de la crisis se elige como pretexto para enmascarar posicionamientos ideológicos que siempre repudiaron la intervención de los poderes públicos en las relaciones laborales (para los neoconservadores el Estado es un estorbo) y la ampliación de las prestaciones de la seguridad social pública (para los neoconservadores la seguridad social pública ha de ser “mínima”).

Estamos en tiempos de decisión, y sobre todos pesa una responsabilidad intergeneracional en la defensa del Estado de bienestar, para que dentro de unos años nuestros padres y nuestros hijos no miren hacia nosotros con desprecio porque pudiendo hacer tantas cosas no nos atrevimos. En ese debate el PSOE va a estar donde siempre: en la defensa de un trabajo con derechos y adoptando medidas que garanticen el futuro de la seguridad social pública y, dentro de ella, el futuro de las pensiones.