La desamortización de Aguirre

Los ultraliberales no sólo no están afectados por la crisis económica internacional, de la que son los principales responsables, sino que se han envalentonado y están sacando pecho. En el ámbito patrio, basta oír a José María Aznar y su factoría de ideas antisociales, la fundación FAES, para seguir la pista del pensamiento neocon, refractario a cualquier tipo de regulación de los mercados con objeto de continuar haciendo y deshaciendo a su antojo de espaldas a la ciudadanía y endosarle los costes a los de siempre, a los más débiles.

La presidenta de Madrid, Esperanza Aguirre, discípula aventajada del aznarismo, está siguiendo a pies juntillas la hoja de ruta liberal y pretende asestar un nuevo golpe al ya maltrecho sistema público de su comunidad. La lideresa ya ha propinado un rejón de muerte a la sanidad y la educación públicas, ha frenado el desarrollo de la ley de dependencia, no ha gastado ni un euro en campañas de prevención del sida pese a la asignación recibida del Ministerio de Sanidad… Suma y sigue. Su objetivo es vaciar el modelo público de bienestar social y poner el negocio en manos privadas.

Su último truco está en los Presupuestos para 2010. Las cuentas incluyen una disposición que da vía libre para privatizar organismos como la Agencia Antidroga, el Servicio Regional de Empleo o el Madrid 112, como cuenta elplural.com. El procedimiento diseñado es un monumento a la opacidad y la falta de transparencia: basta un decreto y no hay obligación de informar al Parlamento hasta después de la privatización.

La desamortización de Mendizábal se va a quedar en pañales con la que pretende Aguirre. La lideresa buscar liquidar el sector público, convertirlo en pieza de museo o en algo absolutamente residual y para clases marginales. Lo está asfixiando poco a poco hasta que deje de respirar, haciéndolo menos eficaz para así tener la excusa perfecta para su clausura y conceder el servicio a las rapaces del ámbito privado. Ésa es ya una maniobra muy vieja.