Agallas frente al chantaje

El Gobierno de España ya se ha hartado del chantaje sistemático al que vienen sometiendo a la sociedad española esa casta privilegiada de los controladores aéreos. José Blanco, ministro de Fomento, no está dispuesto a tragarse el sapo de la claudicación ante sus demandas astronómicas e insolidarias, máxime en estos momentos de crisis en los que el desempleo espolea la preocupación de muchas familias de este país. Este clan de vampiros de las arcas públicas no se baja del burro y eso que su salario medio se sitúa en los 334.000 euros anuales. Lo consideran calderilla y ambicionan más prerrogativas en la negociación de su convenio colectivo. Para tensar la cuerda, y ablandar a los negociadores gubernamentales (AENA), ya han amenazado con una huelga en Semana Santa, dando donde más duele, como siempre.

Esta estrategia chulesca de los controladores ha provocado una reacción con contundencia del Ministerio. Blanco ha demostrado no arrugarse, tener agallas, abrigar valentía para lidiar este complicado morlaco. El Consejo de Ministros ha aprobado un decreto-ley para garantizar el tráfico aéreo en Semana Santa y evitar que se repitan los problemas generados, año tras año, por este colectivo y que perjudica directamente a la ciudadanía.

Ante la provocación, respuesta firme. Este gremio ventajista se queda así sin buena parte de sus bazas negociadoras. El texto achica además el campo para acabar con las maniobras de los controladores usando a los ciudadanos como rehenes en sus ansias desmedidas de salvaguardar de sus privilegios. Por ejemplo, la huelga encubierta realizada en diciembre y enero ha significado sólo en el aeropuerto de Barajas, según datos de Fomento, pérdidas de 2 millones de euros, la cancelación de 158 vuelos dejando en tierra a 17.000 pasajeros y retrasos intencionados padecidos en sus carnes por más 600.000 personas.

La propuesta de diálogo del Ministerio sigue sobre la mesa y persigue garantizar la seguridad, la eficacia y la sostenibilidad financiera del servicio, reducir el déficit de 300 millones que hoy tiene la navegación aérea (lo
que redundaría en beneficio para el usuario con la consiguiente reducción de tasas y, como consecuencia, bajada de los precios de los billetes) y, por último, posibilitar la formación de 500 nuevos controladores aéreos. Objetivos, además de lógicos, necesarios e incuestionables.

Sin embargo, este gremio, que ha evitado cualquier tipo de acuerdo desde 1999 porque la prórroga del convenio le reporta más satisfacciones, tendría que explicar a la ciudadanía su altivez, la coacción y el pulso que mantienen con el Gobierno en defensa numatina de su fuero. Los controladores defienden a ultranza un régimen sociolaboral con el que trabajan 17 horas semanales (13 en el turno de noche), disfrutan tres quincenas de vacaciones y pueden jubilarse voluntariamente en cualquier momento a partir de los 52 años (desde ese momento, perciben 170.000 euros hasta los 65 años y luego la pensión máxima). Aunque ya gozan de más prebendas que cualquier otro colectivo laboral, ambicionan más. La avaricia rompe el saco… Y las negociaciones. El mango de la sartén ha de cambiar de mano.

3 comentarios en “Agallas frente al chantaje

  1. Hola M.A.

    He leído tu entrada con atención y me preguntaba lo siguiente:

    1) ¿Has leído el Real Decreto al completo?

    2) Si lo has leído, ¿por qué escoges dejar fuera la larga lista de atropellos que se ha cometido contra un convenio con rango de ley, al margen del tema de las remuneraciones?

    Muchas gracias. Un cordial saludo.

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