Fanfarronada

enero 25, 2010

Voy a cualquier pueblo de Andalucía con el señor Griñán y la gente de la calle preguntará quién es esa persona que va al lado de Arenas“.

Esta arrogante sentencia corresponde al propio Javier Arenas, presidente del PP en Andalucía, quien en una entrevista concedida a los diarios del Grupo Vocento hace gala de tan alto concepto de sí mismo. ¿Será que como buen señorito llega a los sitios a lomos de un caballo y es perfectamente reconocible? ¿O será que a él lo reciben por los pueblos con la fanfarria de Bienvenido Mr. Marshall y al grito de “Amigo Arenas / te recibimos con alegría, / olé mi madre, /olé mi suegra y / olé mi tía?”

Cuentan los cronistas locales que cuando el dirigente del PP andaluz visita un municipio se paraliza la actividad, todo el mundo sale a la calle agitando banderitas con majestuosas gaviotas, la villa se engalana y se viste de fiesta, en un calco de la canción de Joan Manuel Serrat, donde el noble y el villano, / el prohombre y el gusano / bailan y se dan la mano / sin importarles la facha. Pero luego ya se sabe: Y con la resaca a cuestas / vuelve el pobre a su pobreza, / vuelve el rico a su riqueza… Y el pueblo se olvida pronto de Arenas y cuando llegan las elecciones si te he visto, no me acuerdo.

Más allá de estos párrafos paródicos, no extraña la fanfarronada en un personaje con el historial que atesora este sempiterno líder de la oposición y perdedor impenitente. Esa característica la lleva bien marcada en su ADN. Arenas se da ínfulas de grandeza, presume de una superioridad que nadie valora ni siquiera repara en ella, se cree el más listo de la clase y no soporta que los desharrapados socialistas le ganen una y otra vez, no disimula sus tics clasistas, va de sobrado y perdonavidas, derrocha insolencia y desparpajo a raudales, explota a rabiar el populismo y el oportunismo. Son éstos los detalles (la mayor es la carencia de proyecto para Andalucía) que explican los tres varapalos que ha recibido en las urnas cuando se ha presentado como aspirante a presidir la Junta.

Todavía está muy fresca, pese a los años que han transcurrido, su imagen con el betunero en el Hotel Palace. Toda una radiografía elocuente y demoledora de su imagen pública. La gente aquí lo tiene muy calado… Aunque la mona se vista de seda… Aunque se quite la corbata y se descamise…  Pues bien, Javier, quien no te conozca, que te compre.

PD.- Anoche se montó una profusa e ingeniosa conversación en Twitter a cuenta de la ocurrencia ‘moderada’ y ‘centrista’ de #javierarenas de recuperar el debate sobre la cadena perpetua al calor del primer aniversario de la desaparición de Marta del Castillo. El diálogo a muchas bandas resultó de lo más interesante.

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