Después de un tiempo

enero 24, 2010

Me llegó este poema por efecto de la viralidad de la red. Puro azar. Un rebote casual. La mano de mi amiga Lola, que conoce bien mi debilidad por la lírica, lo puso en mi buzón de correo electrónico para continuar la cadena. Lo encontré en formato powerpoint, despiezado en diapositivas y con un fondo musical de María Callas. En el e-mail que recibo, esta composición poética se atribuye a Jorge Luis Borges. Indagando en la red, la autoría no parece tan clara. Unos sitios lo vinculan sin titubeos al genial escritor argentino. Sin embargo, otros hablan de un autor desconocido, algunas fuentes van más allá y buscan sus raíces en la literatura inglesa. Hay discrepancia hasta en el título: Después de un tiempo o Y uno aprende. Incluso el texto presenta variaciones en función de la página que lo aloja. Se constata un profundo disenso en la red. Sea quien sea la pluma que dio forma a este poema, merece la pena emplear unos minutos en su lectura, más por el mensaje que por la técnica literaria.

Después de un tiempo
uno aprende la sutil diferencia
entre sostener una mano y encadenar el alma,
y uno aprende que el amor no significa acostarse
y una compañía no significa seguridad
y uno empieza a aprender…
Que los besos no son contratos
y los regalos no son promesas,
y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos.
Y uno aprende que realmente puede aguantar,
que uno realmente es fuerte,
que uno realmente vale…
Y después de un tiempo
uno planta su propio jardín y decora su propia alma
en lugar de esperar a que alguien le traiga flores.
Con el tiempo aprendes
que estar con alguien porque te ofrece un buen futuro
significa que tarde o temprano querrás volver a tu pasado.
Con el tiempo aprendes
que sólo quien es capaz de amarte con tus defectos, sin pretender cambiarte,
puede brindarte toda la felicidad que deseas.
Con el tiempo aprendes
que si estás al lado de esa persona sólo por acompañar tu soledad,
irremediablemente acabarás no deseando volver a verla.
Con el tiempo comprendes que los verdaderos amigos son contados,
y que quien no lucha por ellos
tarde o temprano se verá rodeado sólo de amistades falsas.
Con el tiempo aprendes
que disculpar cualquiera lo hace,
pero perdonar es sólo de almas grandes.
Con el tiempo comprendes
que si has herido a un amigo de forma dura,
muy probablemente la amistad jamás volverá a ser igual.
Con el tiempo te das cuenta
que aunque seas feliz con tus amigos,
algún día llorarás por aquellos que dejaste ir.
Con el tiempo te das cuenta
de que cada experiencia vivida con cada persona,
es única e irrepetible.
Con el tiempo te das cuenta
de que el que humilla o desprecia a un ser humano,
tarde o temprano sufrirá las mismas humillaciones o desprecios.
Con el tiempo aprendes
a construir todos tus caminos en el hoy,
porque el terreno del mañana es demasiado incierto para hacer planes.
Con el tiempo comprenderás
que apresurar las cosas o forzarlas a que pasen
ocasionará que al final no sean como esperabas.
Con el tiempo te das cuenta
que que en realidad lo mejor no era el futuro,
sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante.
Con el tiempo verás que,
aunque seas feliz con los que están a tu lado,
añorarás terriblemente a los que ayer estaban contigo
Y ahora se han marchado…
Con el tiempo aprenderás que intentar perdonar o pedir perdón,
decir que amas,
decir que extrañas,
decir que necesitas…
decir que quieres ser amigo,
ante una tumba… ya no tiene sentido.
Y uno aprende y aprende…
Y con cada día uno aprende.
Pero desafortunadamente… sólo con el tiempo.

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